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viernes, abril 4, 2025

La imitación

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Imitación y copia no son lo mismo. La imitación se realiza con el espíritu y la materia de un original, mientras que la copia es como un papel de calcar. Por: Derian Passaglia

Desde pibito me gustó imitar. Mi primera imitación fue la de Freddie Mercury. Corría y saltaba a lo largo y a lo ancho de la casa, cantando Bohemian Rhapsody. De grande pensé que esta cualidad quizá algo tenía que ver con los signos solares. Así como los de virgo son meticulosos y detallistas, por ejemplo Borges con sus cuentos perfeccionistas, los de géminis tenemos una doble naturaleza, insólita para el resto, que nos permite adaptarnos a cualquier situación y lugar. La identidad de un geminiano se transforma, y esta virtud se vuelve un defecto para los demás signos, que nos creen traicioneros, hipócritas. El poeta Juan L. Ortiz, por ejemplo, geminiano de ley, cuando escribe sobre la naturaleza se identifica de tal forma con su objeto que pareciera convertirse en río, y cuando la rama de un árbol se quiebra, sufre.

La imitación trata de un punto de vista que se acerca tanto a su objeto que se vuelve el objeto, se vuelve otro. El fenómeno artístico que imita, en el arte, es el kitsch. En sus orígenes, el kitsch fue considerado de mal gusto, pero el tiempo pasó, y el kitsch se integró a la cultura como una forma, quizá, hasta de resistencia al capitalismo, como en las sopas Campbell’s de Andy Warhol. El capitalismo produce productos en serie, y produce la imitación de esos productos, y las imitaciones de las imitaciones, en un proceso indefinido, circular, eternamente infernal. Antes que burda imitación, el kitsch expone la imitación, muestra las formas de lo imitado, como si no fuera más que eso, una forma.

Hay una confusión esencial sobre la imitación, porque sobre la base de la idea de imitar existe la idea de copiar. Pero imitación y copia no son lo mismo. La imitación se realiza con el espíritu y la materia de un original, mientras que la copia es como un papel de calcar: se apoya un lápiz sobre la hoja y se definen líneas que previamente existían. Copiar no corresponde a un momento del espíritu, sino a una forma vacía que no produce sentido más que en relación con el original. La imitación, en cambio, produce una forma nueva, dejando de lado el original, olvidándose del original. No sé de qué signo será, pero Quentin Tarantino es un gran imitador. Ahí googleé, es de Aries. No importa. Aunque no sea de Géminis, es un gran exponente de la naturaleza geminiana: sus películas imitan formas pasadas a las que les otorga un sentido nuevo, como Kill Bill y las películas asiáticas de artes marciales. Tarantino saca de contexto una forma, la imita, y la pone en otro.

La imitación no solo es una forma nueva, también tiene la capacidad de transformar al original, y esto es lo que la copia no puede hacer, porque le falta esa tercera dimensión, como decía la narradora de un cuento de Hebe Uhart, sobre las galletitas de agua. Como a la copia, a las galletitas de agua parece que les faltara alguna cosa, y entonces se comen sin parar. Pero la imitación es noble, porque no quiere hacer de cuenta que es una copia, sabe que es una imitación, asume su lugar en el mundo, reubica al original en el lugar que merece. entre las obras maestras del pasado, en ese pasado que ya no existe pero que es presente cuando se lo imita.

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