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viernes, abril 4, 2025

La promesa de no despertarse nunca más de Rodrigo Díaz-Pérez

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Paranaländer reseña un libro de narrativa breve del año crucial de 1989 del escritor paraguayo Rodrigo Díaz-Pérez.

 

Me prestaron la primera edición de “Hace tiempo…mañana “ (Betania, Madrid,  1989) del escritor y médico paraguayo Rodrigo Díaz-Pérez (1924-2005).

Hijo y editor de las obras completas de Viriato Díaz-Pérez y nieto de Juansilvano Godoi, se mudó desde 1957 a los Estados Unidos.

Son 15 cuentos, la mayoría ambientados en el Paraguay de su infancia, en las tierras de Villa Aurelia donde se afincara su familia.

El río

Fechada en Ann Arbor,  1981, describe un día en la vida del río Pilcomayo y los paseros lidiando con los gendarmes kurepas que prohíben el paso de harina al Paraguay. Es casi una performance el acto rebelde y enrabiado de Ramón prefiriendo entregar la harina al río que a la autoridad proscriptora.

Lluvia

Es una narración asuncena de malentendido. Juan Carlos espera a Helena nervioso escuchando Beatles y a medida que se demora la ansiada visita, se va chupando incontables copas de Martini y gin, mientras tapa el ruido de la lluvia con un disco de hard rock. Pero la lluvia los separará. Creo que igualmente el desenlace peca de garrafal inverosimilitud. Uno puede no oír los golpes en la puerta por la lluvia, pero ingueroviable que ella no haya oído el estruendo rockero de su chico’i. Fechada en Ann Arbor, 1979

Derrumbe

Es uno de mis preferidos. Casi escapa a su género habitual de narrativa breve con trama realista, nostálgica y satírica incluso, de entre 5 y 3 páginas, pasando aquí a una suerte de poema en prosa fantástica,  pesadillesca, apocalíptica, absurda. El derrumbe de La Catedral de Asunción en el mediodía de un 12 de agosto (sin año). Los nombres de las calles sugerirían un futuro distópico: Guarnipit y Cronopio. Aparece ya aquí un humor anarquista o popular: un tal Ernesto Jopará que dirige una Banda Okára y un cenáculo literario. La placa del Banco de Finanzas queda reducida a tres letras, A.N.O.

Fechada en Ann Arbor, 1979

Gamarra

Cuento espectral (tema recurrente en nuestro autor), de un sobreviviente de la Guerra Guasu,  personaje-espectro-duende de las tierras de Villa Aurelia. Otro título posible de la narración podría haber sido La bala del cuello. Aunque el final me parece superfluo, muy sobre explicativo. Fechada en Ann Arbor, 1980

La sequía

Es una de las más logradas , otra vez tiene como escenario a los bosques -con profusión de laureles, timbós y lapachos- de Villa Aurelia. Y reaparece el malentendido entre una vieja habitante de un rancho con huerto marchito por la sequía,  los militares buscando reclutar a sandía yvyguy,  y el nieto Colá. El desenlace es estupendo, sutil, tierno, melancólico, refrescante como la lluvia en un verano infernal o la visita de un fantasma. Fechada en el año 1986.

Después del diluvio

Narración autobiográfica de la infancia del autor en Villa Aurelia. Tanto que son mencionados la tía Alicia (hermana de Viriato casada con Hérib padre) y Hérib (el poeta) y Guarambaré y Rubén Bareiro. Era la época en que en las cercanías del arroyo Montero aún se podía ver al teju asaje. Fechada en 1986.

El maestro

Trata de un maestro picaflor hospedado por el narrador en su residencia  después de un lío de faldas. Ya tiene touch internacional con la inclusión en la historia de la Guerra Civil española. Fechada en 1986.

Te acordás hermano…

Es un cuento paradisíaco que describe la bohemia asuncena en un bar llamado El retorno. El tiempo de la acción queda al final en una nebulosa, y queda bien así, porque mezcla el tiempo de los tranvías a mulas con el tiempo del “barbudo Oscar Ferreiro de noble ascendencia oriental”. Fechada en 1986.

No hay rastros…

Es la breve y misteriosa historia de Amílcar Fernández,  leyenda de la Guerra del Chaco. Un niño de 14 años, natural de Villa Aurelia, estudiante del CNC, que falsifica sus documentos para así poder ser enrolado.  Llama a Asunción La Asunción,  manera hoy ya perdida en el habla coloquial. Fechada en 1986.

Incunables

Mezcla fantasía con humor paródico. Leyendo un Suetonio en edición príncipe,  en suma un incunable lleno de polvo, el narrador termina en las catacumbas de la época de Nerón,  en una lectura tan intensa que se vuelve diríamos hoy inmersiva. De última es un panfleto contra las primeras ediciones antihigiénicas y una defensa de las reediciones. Fechada en 1987.

Entrevista

Otra historia alucinatoria, espectral. Un periodista entrevista al fantasma del ingeniero de Luz y Tracción sobre quien debe escribir un perfil neurológico.

Ingavi

Está dedicado al hijo de Justo Pastor Benítez,  Chocho Benítez. Historia de  gratitud en el desierto chaqueño entre un guardia y su preso. Al parecer Chocho estuvo desterrado en Ingavi y la narración cuenta su fuga. Fechada en 1964.

La ventana

Cuento internacional ambientado en la Francia de entreguerras. El título ya nos remite al asunto: un vecino tímido observa a su vecina también poco sociable a través de la ventana digamos indiscreta. Para ello recurre a un telescopio kieslowskiano. El final, una vez más,  es inverosímil. Fechada en 1984.

No pasarán

Cuento internacional durante la Guerra Civil española de un miembro de la Brigada Lincoln. Fechada en 1984.

Promesa formal

Último texto donde el narrador usa la expresión que elegimos para titular esta columna. Final again inverosímil,  mas poético. Fechada en 1982-83.

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