El francés Sébastien Ogier ganó la primera edición del Rally del Paraguay 2025 en Itapúa, donde más de 200.000 visitantes generaron un impacto económico de USD 50 millones y el país se consolidó como nuevo destino del automovilismo mundial.
Paraguay escribió una de las páginas más importantes de su historia deportiva con la llegada del Campeonato Mundial de Rally (WRC) a suelo guaraní. Durante cuatro días, la región de Itapúa y la ciudad de Encarnación fueron escenario de la ueno Rally del Paraguay 2025, una edición inaugural que superó todas las expectativas y dejó huellas profundas tanto en lo deportivo como en lo económico y diplomático.
El francés Sébastien Ogier, múltiple campeón del mundo, se consagró como ganador de esta primera edición en Paraguay, junto a su copiloto Vincent Landais y al mando de un Toyota Gazoo Racing. Con esta victoria, Ogier sumó un nuevo capítulo a su extensa trayectoria y permitió que la marca japonesa alcanzara su decimoctavo triunfo, igualando un récord histórico que antes pertenecía a Citroën. El espectáculo deportivo fue de primer nivel y posicionó al país en el selecto grupo de 38 naciones que han albergado una cita del WRC.
Más allá del resultado en las rutas, el impacto económico fue inmediato y visible. Se estimó un movimiento de alrededor de 50 millones de dólares gracias a la llegada de más de 200.000 visitantes, que dinamizaron los rubros de hotelería, gastronomía y comercio en la región. Hoteles colmados, restaurantes desbordados y una ciudad vibrante fueron la postal de un evento que generó un impulso turístico pocas veces visto en el sur del país.
El rally también funcionó como una vitrina internacional para Paraguay. Imágenes de los tramos polvorientos y de la fervorosa afición paraguaya recorrieron el mundo, consolidando al país como una nueva meca para el automovilismo internacional. La organización fue elogiada por equipos y pilotos, y el ambiente festivo se convirtió en un argumento poderoso para mantener al WRC en el calendario de los próximos años.
El respaldo institucional jugó un papel clave en este logro. Con declaraciones prudentes pero firmes, el presidente Santiago Peña aseguró que Paraguay no solo cumplió el sueño de albergar por primera vez una fecha mundialista, sino que se convirtió en una parada obligatoria para el futuro. “El desafío es que nunca más se vaya del calendario del WRC”, expresó con entusiasmo. Ese compromiso político y organizativo fue reconocido por la propia Cámara de Diputados, que declaró al rally de interés nacional para los próximos tres años.
La apuesta no es únicamente deportiva, sino estratégica. Desde el Ministerio de Industria y Comercio se resaltó que este tipo de eventos son motores de desarrollo, capaces de proyectar a Paraguay en ámbitos turísticos y económicos que trascienden lo coyuntural. El país demostró que puede organizar un espectáculo de primer nivel, atraer a miles de visitantes y generar confianza en el plano internacional.
El WRC en Paraguay fue también un símbolo de identidad. El rugir de los motores se mezcló con la pasión del público, confirmando que el rally forma parte del ADN cultural del país. Familias enteras, jóvenes y fanáticos de todas partes se agolparon en los caminos de tierra para vivir un acontecimiento único que dejó imágenes imborrables y un sentimiento de orgullo compartido.
El éxito de la edición inaugural dejó planteada una certeza: Paraguay está preparado para grandes desafíos. No solo se trató de un triunfo deportivo, sino de un mensaje al mundo sobre la capacidad de organización, la hospitalidad de su gente y la fortaleza de una economía que busca diversificar sus motores de crecimiento.
La ueno Rally del Paraguay 2025 ya es parte de la historia. Ogier levantó el trofeo, pero fue el país entero el que ganó al mostrarse al mundo con energía, pasión y ambición de futuro. El rugido de los motores se apagó, pero el eco de lo vivido seguirá resonando por mucho tiempo en Paraguay y más allá de sus fronteras.



