Histórico cambio en la educación superior. El MEC establece que ningún título podrá registrarse sin comenzar este año los procesos de evaluación de la ANEAES. Para el 2028 deberán estar acreditadas.
El ministro de Educación y Ciencias, Luis Ramírez, oficializó este lunes una medida que marca un antes y un después en la educación superior paraguaya. A partir del 2026, todas las carreras comprendidas en la Ley 2072 deberán estar en proceso de acreditación ante la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES). Y fijó un plazo definitivo: para el 2028, únicamente los títulos de carreras acreditadas podrán inscribirse en el MEC.
La medida se apoya en el artículo 2 de la Ley 2072, que obliga a la acreditación de aquellas carreras que inciden en el patrimonio o la integridad de las personas, y en la Ley 4995 de Educación Superior, que en su capítulo de registro de títulos establece la obligatoriedad de cumplir con todos los requisitos legales, siendo la acreditación uno de ellos.
Una cultura de evaluación y calidad en construcción
Más allá del cumplimiento legal, la decisión tiene un valor estratégico: consolida una cultura de evaluación y de calidad que Paraguay viene desarrollando en los últimos años. Hasta ahora, muchas instituciones y carreras podían operar en un terreno de discrecionalidad, con estudiantes que luego enfrentaban obstáculos para el reconocimiento de sus títulos o para insertarse en el mercado laboral.
Con este paso, el MEC da un mensaje claro: la calidad no será opcional, sino el eje de la educación superior. Como señaló el ministro Ramírez, se trata de “proteger a los estudiantes, asegurar su crecimiento personal y preparar el capital humano para el desarrollo del país”.
El sistema de evaluación por fases de la ANEAES
La medida también dialoga con la innovación institucional que viene implementando la ANEAES: el sistema de evaluación por fases, una metodología que permite acompañar a las instituciones en un camino progresivo hacia la acreditación.
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En la fase diagnóstica, las carreras reciben una primera evaluación que identifica fortalezas y debilidades.
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En la fase de mejora, se impulsa la corrección de las brechas encontradas con apoyo técnico.
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Y en la fase de acreditación y autorregulación, los programas ya consolidados pueden acreditar su calidad y sostenerla en el tiempo.
Este modelo, reconocido a nivel regional, evita que la acreditación sea vista como un examen punitivo y la convierte en un proceso continuo de mejora, aprendizaje y compromiso institucional.
El cronograma: un cambio histórico
El cronograma trazado establece:
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2026: todas las carreras alcanzadas por la ley deben estar ya inscriptas en los procesos de acreditación.
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2028: solo se reconocerán y registrarán títulos de carreras acreditadas.
Este horizonte de tiempo brinda previsibilidad a las universidades e institutos superiores, que ahora cuentan con un marco claro para adecuar sus programas, invertir en docentes, infraestructura y planes de estudio, y asegurar a sus estudiantes que el título que recibirán tendrá validez plena y prestigio.
Un antes y un después
La resolución del MEC constituye un punto de inflexión histórico. Por primera vez, el país tendrá un sistema articulado donde la ley, la política pública y el modelo técnico de aseguramiento de calidad se alinean en una misma dirección: elevar el nivel de la educación superior y garantizar a los estudiantes que la inversión en sus estudios se traduzca en un título sólido, reconocido y competitivo.



