En la ciudad de Coronel Oviedo, jóvenes dirigentes colorados participaron de un encuentro doctrinario que combinó historia, debate y reflexión sobre el papel del coloradismo en el siglo XXI.
El evento fue organizado por el senador Silvio “Beto” Ovelar, líder departamental de Honor Colorado, junto al intendente Marcos Benítez, concejales de la capital departamental y varios precandidatos a intendentes de dicho departamento. Contó con la presencia del Dr. José Duarte Penayo como disertante principal.

Durante su ponencia sobre la doctrina colorada, Duarte Penayo desarrolló los fundamentos históricos y filosóficos del Partido Colorado, al que definió como “la corriente nacional y popular que ha sabido interpretar, en cada época, la fibra más profunda del pueblo paraguayo”.
Recordó que el coloradismo nació en 1887, tras la posguerra, como un movimiento de reconstrucción nacional. Rechazo la interpretación anticolorada de la historiografía liberal que afirma que el coloradismo nació como una variante más de la doctrina liberal.
Citó a Ezequiel González Alsina al señalar que el Manifiesto Fundacional “no fue liberal ni imitativo”, sino una afirmación de de la continuidad histórica del coloradismo con la historia larga del Paraguay. Recordó la exégesis de González Alsina donde se explica que el corazón de dicho documento no es el individuo, sino la patria, la República, el bien común, le necesidad de «leyes sabias y protectoras» para el pueblo.
Al mismo tiempo, describió al período liberal que va desde 1904 a 1936 como la etapa más oscura del Paraguay, donde una toda una generación tuvo el proyecto político fallido de extirpar los rasgos fundamentales de la identidad nacional, en un marco de guerras civiles permanentes, muertes, torturas, sumisión a los capitales anglo-argentinos, estado de sitio y ausencia total de unidad estatal como territorial.
Duarte Penayo caracterizó al coloradismo como una tercera posición, nacional y popular, siguiendo a Prieto Yegros, quien ubicaba al coloradismo fuera de los extremos del marxismo y del liberalismo. Un camino propio de justicia social y desarrollo nacional. Llamo a rechazar las coordinadas eurocéntricas de izquierda y derecha, por irrelevantes para comprender la historia política del Paraguay.
Así mismo, destacó que el Partido Colorado fue el primero en efectivizar la cuestión social, impulsando las leyes laboral. Destacó que el coloradismo lideró la unica experiencia democrática del país desde 1989 y en el siglo XXI esa tradición continúa con políticas como las transferencias condicionadas y el Programa Hambre Cero del presidente Santiago Peña, “que une educación y alimentación como una sola causa de justicia social”.
“El coloradismo no habla de justicia social, la realiza”, afirmó Duarte, y agregó que la doctrina no se reduce a ideología, sino que es “una interpretación viva del ser nacional, capaz de adaptar sus principios a los desafíos de cada tiempo”.
El expositor también destacó la figura de Juan E. O’leary como el gran reivindicado de la causa nacional. Señaló que llevó adelanto una verdadera batalla cultural, una guerra de trincheras por la la causa de López, en los términos gramscianos del concepto.
Otro de los ejes del debate fue la familia como núcleo moral de la nación, a la que definió como “la primera escuela de valores y el punto de partida de toda política social”. Planteó que su defensa no debe ser solo retórica, sino que debe expresarse en políticas concretas de vivienda, natalidad, empleo y cuidado infantil.
Durante el cierre, el senador Beto Ovelar y el Dr. José Duarte Penayo mantuvieron una conversación abierta con los jóvenes sobre los desafíos del partido en la era digital. Coincidieron en que el siglo XXI plantea una nueva forma de soberanía: la soberanía del conocimiento y la soberanía digital con los desafíos de la Inteligencia Artificial, que debe ser asumida como causa nacional por el coloradismo.
“El Partido Colorado no tiene otra doctrina que la nación viva —concluyó Duarte—, en contacto con la historia y sus problemas de cada época. Nuestra misión sigue siendo interpretar el ser paraguayo y convertirlo en obra política.”
El encuentro finalizó con un llamado a la juventud a renovar el compromiso doctrinario del partido y a construir, desde su tiempo, una nueva síntesis entre identidad, justicia social y soberanía nacional.




