El papa León XIV y el rey del Reino Unido, Carlos III, encabezaron en el Vaticano una oración ecuménica por el medio ambiente, casi 500 años después de la ruptura entre la Iglesia católica y la anglicana. La ceremonia, celebrada en la Capilla Sixtina, marcó un hito en el diálogo entre ambas confesiones.
En un hecho sin precedentes desde la reforma anglicana, el papa León XIV y el arzobispo de York, Stephen Cottrell, presidieron este martes una oración ecuménica dedicada a la defensa del medio ambiente en la Capilla Sixtina del Vaticano. El acto contó con la presencia de los reyes del Reino Unido, Carlos III y Camila, y se desarrolló ante los frescos de Miguel Ángel y Botticelli.
El encuentro fue descrito como un “momento histórico” por la Santa Sede, al reunir por primera vez en casi cinco siglos a un monarca británico y a un pontífice en un acto de oración conjunta. La celebración comenzó con un himno de san Ambrosio de Milán, interpretado en latín y acompañado de su traducción al inglés realizada por san John Henry Newman, quien pasó del anglicanismo al catolicismo.
Antes del acto, los reyes británicos mantuvieron una audiencia privada de 45 minutos con León XIV en la Biblioteca Apostólica. Durante el encuentro, Carlos III obsequió al papa una fotografía de plata y un ícono de san Eduardo “el Confesor”, mientras que el pontífice le entregó una réplica en miniatura del mosaico del Cristo Pantocrátor de la Catedral Normanda de Cefalú, en Sicilia.
Durante la oración, participaron los coros de la Capilla Sixtina, de San Jorge de Windsor y de la Capilla Real del Palacio de Saint James. Tanto León XIV como el arzobispo Cottrell pronunciaron en inglés una plegaria conjunta por la Creación, reforzando el compromiso común de ambas Iglesias con el cuidado del planeta.
Posteriormente, el rey Carlos III se reunió con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, con quien abordó temas como la protección ambiental, la paz y la lucha contra la pobreza.
El acto culminó con el anuncio de un intercambio simbólico de honores: el papa fue nombrado “miembro papal” de la Capilla de Saint George de Windsor, mientras que el monarca británico recibió el título de “Royal Confrater” en la Basílica de San Pablo Extramuros. Ambos también fueron distinguidos con la Gran Cruz de la Orden del papa Pío IX.
El Vaticano y la Casa Real británica calificaron el encuentro como un signo de comunión espiritual y de reconciliación histórica, sellando medio milenio de distancia entre Roma y la Iglesia de Inglaterra.



