En una entrevista del diario La Tribuna, la historiadora Milda Rivarola analizó la interna opositora rumbo a las municipales de Asunción y dejó una sentencia política nítida: Soledad Núñez puede imponerse en las encuestas de selección, pero no podrá hacer frente al Partido Colorado en la elección, donde, según su lectura, el electorado que suele responder a la ANR terminaría inclinándose por Camilo Pérez, precandidato de Honor Colorado.
El mecanismo que describió Rivarola marca el ritmo de la primera batalla: los precandidatos opositores deberán medirse vía encuestas a mediados de febrero y quien obtenga mayor nivel de conocimiento quedará proclamado como la “chapa” opositora para los comicios municipales. En esa primera vuelta aparecen Johanna Ortega (País Solidario), Soledad Núñez (independiente, exministra de Vivienda) y Rodrigo Franco (Partido Demócrata Cristiano).
Rivarola concede que Núñez parte con ventaja en reconocimiento, incluso por su exposición nacional previa, pero sostiene que ya habría alcanzado su “techo” político. El punto central, sin embargo, no es demoscópico sino estructural, dado que aun ganando las mediciones, Núñez no lograría imponerse en la disputa real contra el aparato colorado, y allí aparece el nombre que, según Rivarola, ordena la comparación final: Camilo Pérez.
La entrevistada lo expresó con una frase que funciona como bisturí sobre el relato opositor: “Camilo Pérez es exactamente su mismo perfil. Es clase alta, es refinado. El sector de clase alta ya se le fue detrás de Camilo, que era el que la apoyaba ella”, afirmó. En esa línea, su argumento es claro. Soledad Núñez sería una candidata “similar al colorado” en perfil sociocultural, pero sin la organización, la estructura territorial y la capacidad de movilización que históricamente vuelven competitiva a la ANR en Asunción, por lo que el desenlace favorece al oficialismo.
Rivarola también apuntó a un rasgo que, en su mirada, pesa en una elección municipal: la política de cercanía. Dijo que Núñez no reuniría características para atraer el voto popular y citó como contraste la “cuestión física” del afecto paraguayo, rematando con una frase dura sobre el destino de esa candidatura: “Va a ser una campaña testimonial”.
El diagnóstico incluye, además, el problema de la gobernabilidad. Si Núñez ganara, sostuvo, no contaría con una gobernabilidad real y su principal aliado, el PLRA, sería “la piedra en su zapato” por manejos prebendarios dentro de la comuna. Y si ganara Ortega, Rivarola advirtió que podría costarle más conseguir financiadores y que Núñez probablemente no haría campaña por ella.
La figura de Milda Rivarola, muy referenciada en el universo opositor por su lectura histórica del poder y de las clases sociales en Paraguay, se apoya también en una obra bibliográfica de consulta frecuente. Entre sus títulos más conocidos y verificables figuran La contestación al orden liberal: la crisis del liberalismo en la preguerra del Chaco; Vagos, pobres y soldados: la domesticación estatal del trabajo en el Paraguay del siglo XIX y Obreros, utopías y revoluciones: formación de las clases trabajadoras en el Paraguay liberal (1870–1931)



