La senadora liberal Celeste Amarilla pronosticó que la oposición llegará fragmentada a las elecciones presidenciales de 2028 y responsabilizó de esa ruptura a Payo Cubas, Yolanda Paredes y Miguel Prieto. «No tienen la espalda ni el ejercicio político», afirmó.
En declaraciones a radio Monumental AM 1080, Amarilla trazó un diagnóstico duro sobre el estado del bloque opositor. Reconoció que el Partido Liberal Radical Auténtico lleva décadas cediendo: dio pasos al costado, aceptó ser segundo, acumuló gestos de unidad que no encontraron reciprocidad. «Hemos dado cientos de miles de pasos al costado a lo largo de la historia postdictadura», dijo.
Pero el centro de su crítica fue Cruzada Nacional y Prieto. Amarilla admitió sin rodeos que siempre les tuvo miedo políticamente, precisamente porque su comportamiento hace imposible la construcción de una coalición sólida. «Yo siempre le tuve miedo a ellos y a Prieto», afirmó, y explicó el porqué: no tienen, a su juicio, ni la espalda ni el ejercicio político necesarios para sostener una alianza electoral.
Lo que tienen, dijo, son victorias que los marearon. Cruzada Nacional metió cinco senadores de un tiro y hoy maneja recursos considerables — «cuatro millones de dólares, no sé qué tienen» — pero no está sabiendo administrar ese capital político.
Sobre Prieto fue igualmente tajante. Minimizó el triunfo de su delfín en Ciudad del Este como argumento presidencial: «Ganar Ciudad del Este no es nada», dijo. Sin embargo, eso no frenó las aspiraciones del exintendente, a quien describió como alguien «absolutamente convencido» de que será el próximo presidente, con una pedantería que, según Amarilla, «no le colabora en nada». La senadora reconoció haberlo advertido en reiteradas ocasiones: «Siempre le digo, métele maltratando nomás, después vas a ver lo que el maltrato hace.»
El pronóstico de Amarilla fue directo: si Cubas, Paredes y Prieto no cambian de actitud, la oposición llegará rota a 2028. Y un frente dividido, en su lectura, ya tiene nombre conocido: derrota.



