La Unesco incluyó al Ñai’ũpo en su Lista de Salvaguardia Urgente, reconociendo esta técnica ancestral del barro como una expresión vulnerable que requiere protección. Santiago Peña y Leticia Ocampos destacaron que el país asume ahora el compromiso de preservar y transmitir este legado de las artesanas paraguayas.
El Ñai’ũpo paraguayo fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, dentro de la Lista de Salvaguardia Urgente, según anunciaron el presidente de la República, Santiago Peña, y la primera dama, Leticia Ocampos, mediante un mensaje difundido en redes sociales. Ambos resaltaron que este reconocimiento implica una gran responsabilidad para el país, especialmente en la protección y transmisión de un conocimiento que forma parte esencial de la identidad nacional.
En el video, Leticia Ocampos describió al Ñai’ũpo como “el barro de nuestra tierra que toma forma gracias a los saberes de nuestras artesanas”, destacando el papel protagónico de las mujeres que sostienen esta tradición. A su turno, Santiago Peña afirmó que la técnica “es una expresión viva de nuestra identidad, preservada gracias a la dedicación de generaciones de mujeres”.
La decisión fue adoptada durante la 20.ª reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, que se desarrolla en Nueva Delhi, India. En esta edición se evaluaron expedientes de numerosos países, y el caso paraguayo fue analizado dentro de la categoría de artesanías tradicionales.
El informe técnico señala que el Ñai’ũpo es una práctica vulnerable debido a la disminución de artesanas activas y a los cambios socioeconómicos que dificultan la transmisión del conocimiento. Por ello, su inscripción en la Lista de Salvaguardia Urgente obliga al Paraguay a implementar medidas de protección y revitalización.
El expediente presentado por el país detalla que el Ñai’ũpo no es solo una técnica de modelado de barro sin torno, sino un sistema cultural completo que incluye conocimientos sobre el entorno natural, prácticas comunitarias y simbolismos transmitidos de generación en generación. La tradición ha sido sostenida principalmente por mujeres artesanas de comunidades como Itá y Tobatí, quienes continúan trabajando el barro con métodos heredados de sus madres y abuelas.
Con esta inclusión, el Ñai’ũpo se suma a otras expresiones culturales paraguayas reconocidas internacionalmente, y el Estado se compromete a desarrollar planes de salvaguardia que abarquen formación, incentivos a la producción artesanal, documentación del proceso y acciones que fortalezcan la transmisión intergeneracional.
Para Paraguay, la decisión del Comité Intergubernamental representa una oportunidad para visibilizar el valor de su patrimonio vivo y reafirmar el rol de las comunidades artesanas como guardianas de un legado que ahora forma parte formalmente del patrimonio cultural de toda la humanidad.



