La senadora Celeste Amarilla se postuló como precandidata a la Presidencia para las elecciones de 2028 y planteó que sea un liberal quien encabece la chapa opositora, en lugar de que el partido vuelva a poner su estructura y su financiamiento al servicio de dirigentes de otros espacios, como el exintendente de Ciudad del Este Miguel Prieto o la exsenadora Kattya González. Propuso, además, que la candidatura se defina mediante una interna partidaria.
La senadora del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) Celeste Amarilla no descartó competir por la Presidencia de la República en 2028 y se presentó como una opción «previsible» para su partido. «Tengo la capacidad, tengo la trayectoria, me conoce ya todo el país. Creo que soy previsible para todos», afirmó en declaraciones a la prensa. La legisladora dijo tener con el Partido Liberal un sentido de pertenencia «casi de propiedad» y garantizó que no lo defraudaría: «no le voy a desilusionar al partido».
El planteo central de Amarilla apunta a que el liberalismo deje de sostener candidaturas ajenas. La senadora sostuvo que, elección tras elección, es el PLRA el que aporta la estructura —apoderados, cuidado de mesas, asesoría jurídica y financiamiento a través del subsidio— para proyectos encabezados por dirigentes que no militan en sus filas. «Es nuestro partido el que va a hacer todo por unos outsider», cuestionó, en alusión a figuras como el exintendente de Ciudad del Este Miguel Prieto y la exsenadora Kattya González, a quienes ubicó fuera del liberalismo. Su conclusión fue directa: «banquemos a uno de la casa. ¿Por qué no soy yo?».
Amarilla propuso que la definición se dirima en una interna del PLRA y aseguró no temerle a esa competencia ni a una eventual derrota. «Una interna tiene que haber en mi partido y va a haber. Y el que pasa la interna es el candidato», señaló. Enmarcó su ofrecimiento en una lealtad partidaria sin condiciones —»me ofrezco a ser una alternativa previsible para el Partido Liberal, con el Partido Liberal, nunca sin el Partido Liberal»— y aclaró que, para ella, la unidad con otros sectores es un paso posterior: «primero el partido».
La senadora dejó en claro que le incomoda que Prieto ya se mueva como candidato con dupla definida. «Eso es lo que me molesta. ¿Y por qué yo no? ¿Quién es Miguel Prieto y quién soy yo?», planteó, y reivindicó cerca de cuatro décadas de militancia opositora sin fisuras. En la misma línea, expresó desconfianza hacia otro presidenciable liberal, el senador Eduardo Nakayama, por lo que considera una relación intermitente con el partido: «la gente tiene miedo que Nakayama nos deje de vuelta al partido de lado», comparó, mientras que de sí misma remarcó que «nadie va a tener dudas».
Por último, Amarilla insistió en que el liberalismo debería al menos ofrecer un candidato propio para encabezar la fórmula. «Por lo menos tenemos que ofrecer un liberal para encabezar la chapa. Si con el mecanismo que se elige no salimos, las reglas del juego se respetan», afirmó. Sobre los referentes históricos del partido, Efraín Alegre y Blas Llano, opinó que «son demasiado jóvenes» para estar retirados y que el PLRA los necesita en el Senado, aunque descartó que estén hoy en condiciones de disputar el Ejecutivo.



