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lunes, septiembre 7, 2026

La pelea de Paraguay por vender más a Europa

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El canciller Rubén Ramírez Lezcano llegó a Bruselas con una posición definida: Paraguay propone recibir el 25% de las cuotas de exportación que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea asigna al bloque sudamericano. Brasil, Argentina y Uruguay plantean otros criterios. La fórmula que finalmente se adopte determinará cuánto podrá aprovechar Paraguay uno de los acuerdos comerciales más importantes de su historia.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea fue firmado el 17 de enero pasado en Asunción y su capítulo comercial comenzó a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo. Después de más de veinticinco años de negociaciones, Paraguay consiguió acceso preferencial a un mercado de enorme poder adquisitivo. La Cancillería estima que al menos el 95% de nuestras exportaciones actuales y potenciales podrá ingresar a Europa con arancel cero o preferencial. Quedó pendiente una cuestión decisiva: cómo repartir entre los socios del Mercosur varios de los cupos concedidos por Europa.

Paraguay propone dividirlos en partes iguales: 25% para cada uno de los cuatro socios fundadores. Argentina y Uruguay plantean considerar el promedio de sus exportaciones hacia Europa y Brasil pretende utilizar como referencia la participación de cada país en el comercio mundial. Las diferencias parecen técnicas hasta que se observa su efecto. Una distribución basada principalmente en el comercio histórico favorecería a las economías que ya consiguieron vender mayores volúmenes y dejaría menos espacio precisamente a los países que necesitan del acuerdo para ampliar su presencia en ese mercado.

Ese antecedente importa particularmente para Paraguay. Nuestro menor volumen histórico de exportaciones hacia Europa responde también a las condiciones de una economía mediterránea, a costos logísticos mayores y a una inserción internacional que durante muchos años fue más limitada. Utilizar ese pasado como criterio para distribuir las nuevas oportunidades corre el riesgo de reproducirlo. La integración regional tiene sentido para Paraguay cuando amplía sus posibilidades comerciales y le permite competir en mejores condiciones; sería difícil aceptar que un acuerdo nuevo consolide como referencia las diferencias acumuladas antes de que el acuerdo existiera.

Las cuotas incluyen productos capaces de mover sectores enteros de nuestra economía. El acuerdo contempla contingentes para carne vacuna, carne aviar, arroz, miel, maíz, porcinos y lácteos, entre otros. Paraguay obtuvo además condiciones específicas, como una cuota exclusiva de 10.000 toneladas anuales de azúcar orgánica con arancel cero y un cupo preferencial de 50.000 toneladas de biodiésel. La distribución de los contingentes comunes afectará directamente las posibilidades de frigoríficos, productores, arroceros, avicultores y otras cadenas que pueden crecer con el acceso europeo.

La posición paraguaya tampoco apareció esta semana por improvisación. El Gobierno viene planteando el reparto equitativo dentro del Mercosur y en agosto el canciller reunió a los principales gremios productivos involucrados. La propuesta del 25% recibió entonces el respaldo del sector privado. Ramírez Lezcano llevó ahora esa discusión a Bruselas y el miércoles continuará su agenda en París, donde tiene previstas reuniones con el canciller francés Jean-Noël Barrot y con el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann.

Paraguay no tiene el tamaño económico de Brasil ni el volumen exportador histórico de Argentina. Eso se conoce desde la creación del Mercosur. La pertenencia al bloque tampoco puede convertirse en una competencia donde el tamaño anterior de cada economía determine permanentemente cuánto puede crecer después. El 25% constituye una posición negociadora razonable y obliga a discutir el problema desde la igualdad entre los socios. El acuerdo final podrá requerir concesiones y mecanismos de administración compartida; Paraguay debe llegar a esa negociación sabiendo con claridad qué intereses necesita preservar.

Durante años celebramos la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Europa. Ya lo tenemos. Ahora comienza una discusión menos vistosa y económicamente muy concreta: cuánto podremos utilizarlo. Una cuota reducida puede convertir una gran apertura comercial en una oportunidad bastante menor para nuestros productores. El Gobierno hizo bien en llevar la posición paraguaya a Bruselas y sostenerla frente a socios mucho mayores. El acuerdo con Europa será tan bueno para Paraguay como el espacio que nuestras empresas tengan efectivamente para vender dentro de él.

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