El senador Eduardo Nakayama afirmó que aspira a la Presidencia de la República, pero no a recibir un país en crisis, que lleva uno o dos años estabilizar, y sostuvo que si todo estuviera mal Paraguay no tendría crecimiento económico ni baja inflación.
«Yo quiero ser presidente de la República, pero no quiero agarrar crisis», sostuvo Eduardo Nakayama, senador, en declaraciones a La Tribu 650 AM, en el programa Contra Corriente. Se refirió a la «pretendida crisis» de esta semana, que «por suerte no llegó a tal», y preguntó: «¿Quién quiere agarrar un país en crisis? Un país en crisis te lleva uno o dos años estabilizarlo». Ante la mención del conductor de que lo mismo vale para tomar una municipalidad, respondió que, sea lo que fuere, conviene tomar el mar en calma y a partir de allí proyectar lo que se quiere hacer.
El senador también analizó la situación del país. «¿Todo está mal en Paraguay? Por supuesto que no. Si todo estuviese mal, no tendríamos este crecimiento económico ni esta baja tasa de inflación, ni una serie de indicadores que nos dicen que por acá estamos bien», afirmó. Aclaró que no está todo bien y que hay muchísimas cosas que mejorar, pero dijo que, de ser presidente, no cambiaría lo que se está haciendo bien y lo continuaría.
Entre lo bien hecho, Nakayama destacó la promoción de la marca país, que vinculó con los viajes del presidente al exterior. Resaltó además el trabajo de la Red de Inversiones y Exportaciones (REDIEX), que según dijo lleva unos 20 años con una labor extraordinaria junto a la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y el sector privado. Contó que pidió una presentación de REDIEX al ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme.
Nakayama valoró también el avance del sector productivo, en particular el de la gente de la Rural, que según dijo conquistó para la carne paraguaya mercados que hace 5 o 10 años eran impensados. Indicó que Estados Unidos ya está abierto y que la apertura de Japón y Corea del Sur, los más exigentes, está por darse. Cuestionó, a la vez, las trabas burocráticas. «Yo odio las trabas burocráticas, todavía tenemos trabas burocráticas», dijo, y sostuvo que el país debe potenciar lo bueno que tiene.
Planteó priorizar mercados exigentes y confiables antes que mirar a China como único destino. «Toda la gente te habla de China, China, China como único mercado. No tenemos forma de satisfacer el mercado chino, sáquense de la cabeza», afirmó. Advirtió que son «malos pagadores» y que, cuando uno hace los tratos, a veces no cumplen, y señaló que aun a sus aliados, como Uruguay y Brasil, les ponen aranceles adicionales cuando cumplen la cuota. Recordó que a Uruguay le rechazaron contenedores refrigerados enteros y preguntó: «¿Qué hacés con tus contenedores en Hong Kong?».
Para dimensionar la oferta, comparó con otros mercados. Dijo que ni vendiendo toda la carne a Japón, un mercado de 115 millones de habitantes, se lo podría satisfacer, y que tampoco el de Corea, de 60 millones.



