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lunes, octubre 12, 2026

Oro, plata y una gruta del siglo V: de dónde salió la espada que recorre el país

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Miles de fieles pasaron el domingo por la Basílica de Caacupé para ver de cerca una espada de oro y plata que llegó desde el santuario del Monte Gargano, en el sur de Italia. Este lunes deja Caacupé y sigue su recorrido por Villarrica y San Lorenzo. No se trata de una reliquia en el sentido estricto, y aun así es la primera vez que esa espada cruza una frontera.

La espada que está recorriendo el país pertenece al santuario de San Michele Arcangelo de Monte Sant’Angelo, en la región de Puglia. Ese lugar es el templo más antiguo de Europa occidental dedicado al arcángel Miguel, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011, y está construido alrededor de una gruta donde la tradición católica ubica las apariciones del arcángel desde fines del siglo V. La espada se guarda ahí adentro y, en condiciones normales, sale una sola vez al año: en la procesión del 29 de septiembre, el día de la fiesta del santo.

Según la tradición del santuario, la espada fue donada en el siglo XVI por un artesano que llegó como peregrino al Monte Gargano, y está trabajada en oro y plata. La Iglesia no la presenta como una reliquia del cuerpo de un santo, por la razón más simple: un arcángel no tiene cuerpo. Lo que se venera es un objeto asociado al arcángel y a la historia de ese santuario, y esa distinción explica por qué los sacerdotes hablan de veneración y no de adoración.

El peso del objeto viene de dos lugares. Uno es el sitio del que proviene, que es el centro de la devoción a San Miguel en todo el mundo católico. El otro es su papel en los momentos difíciles de Italia: en 2020, durante la pandemia, el rector del santuario y los padres miguelitas usaron la espada junto con el Santísimo y una cruz de cristal para bendecir la ciudad, el mundo y los cuatro puntos cardinales, en una ceremonia cerrada que se transmitió por internet. Padre Aldo Vernal, rector de la Catedral de Asunción, señaló además un detalle que explica por qué nunca viaja: «Esta espada tiene una gran relevancia porque es patrimonio del Estado italiano».

La visita llegó por los padres miguelitas, la congregación de San Miguel Arcángel, que cumple cincuenta años de presencia en Paraguay, y la delegación italiana vino encabezada por el rector del santuario, Ladislao Suchy. La espada aterrizó el jueves 8 de octubre en el aeropuerto Silvio Pettirossi y fue llevada en procesión a la Catedral Metropolitana, donde el viernes se celebró la misa central presidida por el cardenal Adalberto Martínez.

El domingo le tocó a Caacupé, y ahí se entendió la dimensión del asunto: miles de personas hicieron fila en la Basílica para verla expuesta en el presbiterio junto a la Virgen de los Milagros. Monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la Diócesis de Cordillera, lo definió como un regalo especial para el país y dijo que la fe de la gente parece estar reviviendo. Desde la delegación italiana lo resumieron en una frase que se repitió todo el fin de semana: «Esta espada nos recuerda que el mal no tiene la última palabra y que la luz vence a las tinieblas».

El cronograma que resta es corto. Este lunes 12, después de la misa de las 9.00 en Caacupé, la espada parte hacia la parroquia de San Lorenzo de Altos. El martes 13 y el miércoles 14 estará en la Catedral del Espíritu Santo de Villarrica, del jueves 15 al sábado 17 en la Catedral de San Lorenzo, y el domingo 18 vuelve a la Catedral de Asunción para la misa de despedida. El lunes 19 regresa a Italia. En las iglesias abren las puertas a las ocho de la mañana y celebran misas cada dos horas, con veneración después de cada una. Para quien no alcance a verla, una réplica queda en el país, al cuidado de los padres miguelitas en Ñemby.

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