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lunes, octubre 19, 2026

Paraguay ya no es una escala y la visita de Landau lo confirma

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El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, pasa tres días en el país con una delegación de empresarios y una agenda que incluye Itaipú, una semana después de que China sancionara a un ministro paraguayo por la alianza con Taiwán. La visita encuentra a un Paraguay que firmó el acuerdo Mercosur-Unión Europea, consiguió el grado de inversión de dos calificadoras y dejó de estar a contramano de sus vecinos.

Pocas veces un funcionario de ese rango se toma la molestia de corregir a un periodista por redes sociales. Christopher Landau lo hizo el fin de semana, cuando un comunicador describió su viaje como una parada técnica camino a Buenos Aires. «Estaré en el Paraguay TRES DÍAS y solamente DOS DÍAS en la Argentina. Una visita de tres días, incluyendo reuniones en el interior además de Asunción, no es de ninguna manera ‘una breve escala'», respondió el número dos del Departamento de Estado. El detalle dice más sobre el lugar que ocupa hoy el país en el mapa de Washington que cualquier comunicado protocolar.

Landau llegó en la madrugada de este lunes y fue recibido por el presidente Santiago Peña en el Palacio de López, acompañado por el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, y por un grupo de ejecutivos de empresas estadounidenses. El programa sigue con una reunión con el canciller Rubén Ramírez Lezcano, una ofrenda floral en el Panteón de los Héroes y una visita a Itaipú. Inversiones, comercio, seguridad regional y combate al crimen transnacional son los ejes que fijó el propio Departamento de Estado. «Tenemos una agenda muy amplia de trabajo con el Gobierno americano y la administración de Donald Trump», había anticipado Peña el viernes, antes de darle la bienvenida en guaraní: «Tereguahê porãite nderógape».

La componente afectiva es real. Landau vivió en Asunción entre 1972 y 1977, cuando su padre, George Landau, era embajador, y cursó la primaria en el Colegio Americano. Pero la relación que lo trae tiene contenido institucional que no depende de la nostalgia. En marzo, en Santiago de Chile y en presencia del propio Landau, Peña terminó de formalizar el acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas (SOFA) con Estados Unidos. Antes, Paraguay había sido el único país latinoamericano presente en la cumbre de paz de Sharm el-Sheij y figuró entre los integrantes de la Junta de la Paz impulsada por Washington para Gaza. A eso se sumó la visita de una comitiva de congresistas encabezada por el republicano Mario Díaz-Balart, que respaldó en Mburuvicha Róga los planes de modernización de la defensa.

El momento de la visita tampoco es casual. El 12 de octubre, la cancillería china anunció sanciones contra el ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación, Gustavo Villate, con congelamiento de bienes y prohibición de ingreso a China, Hong Kong y Macao, por su respaldo a los lazos con Taiwán. Pekín presentó la medida como una advertencia para otros. Asunción la rechazó por las «fricciones innecesarias» que genera y ratificó su «firme respaldo» a Taipéi. Paraguay es uno de los doce países que mantienen relaciones con Taiwán y el único de Sudamérica, y esa alianza dejó de ser solo simbólica: en mayo, Peña firmó en Taipéi siete acuerdos con el presidente Lai Ching-te, entre ellos uno para un centro de computación de inteligencia artificial que aprovecharía la energía limpia paraguaya, y en julio partió hacia la isla el primer cargamento de carne aviar.

El frente europeo, que durante dos décadas fue sinónimo de frustración, se resolvió en Asunción. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea se firmó el 17 de enero en el Gran Teatro del Banco Central, tras 25 años de negociaciones, y su pilar comercial rige de forma provisional desde el 1 de mayo. Paraguay obtuvo condiciones propias, como una cuota exclusiva de 50.000 toneladas de biodiésel sin arancel y 1.500 toneladas adicionales de carne porcina, y desde entonces reclama dentro del bloque un reparto más equitativo de los cupos de carne vacuna.

El vecindario también cambió. El Paraguay que durante años votaba solo en los foros regionales hoy comparte orientación con la Argentina de Javier Milei, el Chile de José Antonio Kast y el nuevo gobierno de Bolivia, y Peña coincidió con Landau tanto en La Paz como en Santiago. Esa convergencia convierte a Asunción en un interlocutor cómodo para Washington en el Cono Sur y le da margen para negociar sin quedar aislado.

Quedan cuentas abiertas que la visita puede ayudar a destrabar. Estados Unidos cerró marcos comerciales con Argentina, Ecuador, Guatemala y El Salvador, y Paraguay todavía no figura en esa lista: la carne nacional que supera el cupo libre de aranceles paga hoy una tasa del 26%, a la que se suma el 10% general fijado por Trump. La presencia de una delegación empresarial y el paso por Itaipú, en plena revisión del Anexo C con Brasil, colocan ambos temas sobre la mesa.

La carta de presentación es sólida. Moody’s otorgó a Paraguay el grado de inversión en julio de 2024 y lo ratificó este año con calificación Baa3 y perspectiva estable; S&P lo elevó a BBB- en diciembre de 2025, y Fitch lo mantiene en BB+ con perspectiva positiva. El Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento de 4,2% para 2026 sobre una economía de unos 47.000 millones de dólares. Landau seguirá viaje a Buenos Aires el miércoles, con la gira extendida hasta el 26 de octubre.

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