La OMS y Unicef alertaron que más de 2.000 millones de personas siguen sin acceso a agua potable segura y más de 100 millones dependen aún de ríos y estanques, lo que aleja la meta de acceso universal para 2030.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó este martes en un nuevo informe que más de 2.000 millones de personas en el mundo siguen sin tener acceso a agua potable gestionada de forma segura. El reporte, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), señala que la situación representa un grave retroceso en los compromisos internacionales.
Según el estudio, una de cada cuatro personas en el planeta no tuvo acceso a agua potable segura durante 2024. Aún más preocupante es que más de 100 millones de personas dependen de agua superficial —proveniente de ríos, estanques y canales— lo que incrementa el riesgo de contraer enfermedades transmisibles por vía hídrica.
El documento también advierte que el programa global de acceso universal a agua, saneamiento e higiene (WASH) avanza con retraso y que la meta de garantizar cobertura para todos al 2030 se encuentra “cada vez más inalcanzable”.
“El agua, el saneamiento y la higiene no son privilegios. Son derechos humanos fundamentales”, expresó Rüdiger Krech, director de Medio Ambiente y Cambio Climático de la OMS, al tiempo de insistir en la necesidad de acelerar las acciones en favor de las comunidades más vulnerables y marginadas.
El informe resalta que, aunque se han registrado mejoras en algunos países, la brecha sigue siendo enorme y amenaza con perpetuar desigualdades sociales, sanitarias y económicas a escala global.



