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miércoles, octubre 14, 2026

Las internas no deben asustar al Partido Colorado

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Los últimos acontecimientos políticos dentro de la ANR permiten identificar, al menos, tres proyectos que comienzan a perfilarse con miras al 2028: el de Pedro Alliana, el de Juan Carlos Baruja y el de Arnoldo Wiens. Las tensiones, los realineamientos y las disputas por el liderazgo han generado toda clase de interpretaciones, algunas francamente apocalípticas. Sin embargo, convendría desdramatizar la situación. La competencia interna no constituye una anomalía en la vida de un partido político. Por el contrario, es una de las expresiones más saludables de su vitalidad democrática.

 

El Partido Colorado tiene una particularidad que con frecuencia se pierde de vista: es la única organización política del Paraguay que conserva mecanismos reales de competencia interna, una institucionalidad electoral propia, un Tribunal Electoral Partidario con autoridad y una extraordinaria capacidad de movilización de sus afiliados. Mientras otras organizaciones resuelven sus candidaturas mediante acuerdos entre cúpulas, consensos improvisados o decisiones de pequeños círculos dirigentes, la ANR dispone de una tradición electoral que permite dirimir sus diferencias mediante el voto de sus correligionarios.

Por eso, la aparición de distintos proyectos políticos no debería interpretarse necesariamente como una amenaza a la unidad partidaria. Ninguna organización con la historia, la dimensión territorial y la diversidad de liderazgos del coloradismo puede pretender una unanimidad permanente. Las internas existen precisamente para resolver democráticamente aquello que no puede resolverse mediante el consenso. Lo verdaderamente preocupante no sería la existencia de tres o más corrientes, sino que la competencia dejara de encontrar cauces institucionales para desarrollarse.

En estas circunstancias, corresponde defender y fortalecer la institucionalidad partidaria, garantizando a todos los sectores las condiciones para participar en elecciones transparentes, competitivas y vibrantes. La autoridad de los organismos electorales, la igualdad de garantías y el respeto a la voluntad de los afiliados deben estar por encima de cualquier candidatura. Ningún proyecto personal puede ser más importante que las reglas que permiten la convivencia de todos los proyectos dentro de una misma organización

Finalmente, conviene recordar que el coloradismo ha construido buena parte de su fortaleza política sobre una fórmula tan sencilla como eficaz: el abrazo republicano. No se trata de suprimir las diferencias ni de impedir que los dirigentes compitan con toda la intensidad que exige una elección interna. Se trata de reconocer que la competencia tiene un principio, unas reglas y un desenlace. El que gana conduce y el que pierde acompaña. Y todos, una vez expresada la voluntad de los afiliados, vuelven a encontrarse bajo la Lista 1.

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