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viernes, junio 5, 2026

Oposición: entre el desconcierto y la dispersión

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La oposición paraguaya atraviesa su peor momento desde la transición democrática: dispersa, sin líderes ni proyectos, reducida a feudos menores y con figuras desgastadas. El PLRA se hunde en la irrelevancia y el resto de las fuerzas sobreviven como sombras, dejando a la ANR sin un contrapeso real.

 

Por: Héctor Gayoso

 

La oposición nunca estuvo tan mal. Desde la apertura democrática no se había visto una dispersión tan extrema, una falta de liderazgo tan evidente y una ausencia tan total de proyecto político. Lo poco que sobrevive en el Congreso se diluye en bancas que muchas veces terminan obedeciendo al oficialismo. En el territorio, los números son demoledores: apenas dos gobernaciones de 17 y un puñado de municipios, frente a un Partido Colorado que multiplica victorias.

El desbloqueo de listas es la mejor prueba del descalabro. Fue impulsado por la propia oposición, apoyado por ONGs y medios de prensa críticos al coloradismo, y terminó siendo —en un caso trágico e inverosímil de suicidio político— la herramienta que más fortaleció al Partido Colorado. Lo que se presentaba como triunfo democrático se convirtió en palanca para la ANR, mientras hundía a los partidos opositores en una competencia interna fratricida.

El PLRA, antaño columna vertebral de la oposición, es hoy un cadáver político. El partido de Domingo Laíno y de liderazgos con peso nacional se reduce ahora a feudos menores, administrados por dirigentes sin proyección. Su presidente, Hugo Fleitas, genera más rechazo que respeto incluso dentro del propio liberalismo. Con apenas dos gobernaciones y sin un liderazgo nacional, el partido centenario se desliza hacia la irrelevancia.

En paralelo, Miguel Prieto aparece como espejismo. El exintendente de Ciudad del Este nunca logró trascender su distrito. Su delfín fue derrotado en Alto Paraná y sus propias denuncias de corrupción, nepotismo y malversación —que él mismo llegó a admitir— lo hunden como figura de recambio.

El caso de Paraguayo “Payo” Cubas expone la tragedia opositora. Con casi 700.000 votos en las últimas presidenciales, es pieza imprescindible en cualquier armado opositor. Es el único que confronta abiertamente al sistema, pero su momentum se habría diluido. Su carácter errático, su inestabilidad emocional y su tendencia a dinamitar acuerdos lo convierten en un socio inmanejable. Sin él, no hay votos suficientes; con él, la unidad es imposible.

Los demás espacios apenas sobreviven como sombras. Patria Querida, que alguna vez fue tercera fuerza, hoy flota sin rumbo en el Congreso. El Frente Guasu, sin Fernando Lugo en primera línea, quedó reducido a nada: dividido en las elecciones y destrozado en los resultados. Kattya González, sin partido ni estructura, se instala en los medios, pero no representa una opción real de poder.

La conclusión es brutal: la oposición no existe como fuerza capaz de disputarle el poder a la ANR. Está atomizada, sin líderes y sin proyectos. Una república sin oposición real es una república enferma. Y aunque ese vacío afecta a todos los ciudadanos, no puede ser responsabilidad del coloradismo resolverlo. La reconstrucción de una oposición viable es tarea exclusiva de quienes dicen encarnarla.

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