El dirigente liberal Norberto Segovia acusó al entorno político del exintendente Miguel Prieto de ofrecer cargos como prebendas para sostener su estructura de votantes rumbo a las municipales. Denunció persecución política contra más de 100 funcionarios y calificó la estrategia como una muestra de “incompetencia” para conducir incluso un país.
La disputa política en Ciudad del Este sumó un nuevo capítulo con fuertes acusaciones de clientelismo y persecución interna. El dirigente liberal Norberto Segovia denunció que el movimiento conocido como prietismo, vinculado al exintendente Miguel Prieto Vallejos, ofrece cargos en la Municipalidad como prebendas políticas con el objetivo de mantener su estructura electoral de cara a las elecciones municipales del 4 de octubre.
Según Segovia, esta práctica se instaló tras una serie de despidos que —según el discurso oficial— respondían a una supuesta optimización de recursos. Sin embargo, el dirigente liberal rechazó esa versión y sostuvo que se trató de una persecución selectiva.
“Cuando nosotros hemos denunciado este grave hecho de persecución, ellos indicaron que los despidos fueron para una mejor utilización de los recursos municipales. Eso fue solo una justificación. La persecución solo fue contra los correligionarios quienes no estaban dispuestos a ser coaccionados”, afirmó.
El dirigente calificó la represalia como una maniobra política fallida y fue aún más duro al evaluar sus consecuencias. “Fue una movida poco inteligente o torpe. Prieto perdió mucho, no solo en Ciudad del Este. Terminó demostrando su incompetencia para dirigir un país como el nuestro”, sostuvo, atribuyendo exclusivamente al exintendente la ruptura entre el movimiento Yo Creo y sectores de la oposición.
Segovia también aseguró que, una vez evidenciada la fractura política, el prietismo comenzó a ofrecer cargos a dirigentes del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). “Cuando Yo Creo se dio cuenta de la alianza, empezaron a ofrecer prebendas a otros dirigentes del PLRA, entre ellos al miembro del directorio Julio Alvarenga, al candidato a concejal Richard López, y al exdiputado Manuel Trinidad Colmán. Ellos accedieron al ofrecimiento y, mediante eso, sus cuadros de dirigentes entraron en la Municipalidad de Ciudad del Este”, relató.
De acuerdo con las denuncias del sector político de la concejal liberal esteña y exintendenta interina María Portillo, las desvinculaciones laborales afectaron principalmente a contratados antiguos, funcionarios nombrados e incluso mujeres embarazadas y madres en periodo de lactancia, profundizando la polémica sobre el uso discrecional del poder municipal.
Segovia detalló que el prebendalismo se intensificó tras una persecución política contra más de 100 funcionarios adherentes al PLRA, y rechazó de plano la versión de saneamiento administrativo. “Es absolutamente falso que el intendente Daniel Pereira Mujica haya sacado a funcionarios para sanear la administración, debido a que terminaron metiendo a otro grupo grande de dirigentes liberales”, afirmó en declaraciones a la Radio 1020 AM.
Finalmente, sostuvo que la persecución política lanzada por la administración de Daniel Pereira Mujica surgió tras la decisión del PLRA de establecer alianzas electorales con el Partido Cruzada Nacional, liderado por el exsenador y excandidato presidencial Paraguayo Cubas.
El caso vuelve a instalar en el centro del debate una práctica recurrente de la política local: el uso del empleo público como herramienta de disciplina, premio y castigo, en un municipio que sigue atravesado por la desconfianza, la fragmentación política y la sombra persistente del clientelismo.



