La ganadora de la polémica encuesta opositora en Asunción, Soledad Núñez, inscribirá finalmente su candidatura a la Intendencia bajo la chapa del Partido Patria Querida, una de las fuerzas tradicionales del sistema político paraguayo, históricamente identificada con posiciones conservadoras y con un electorado de sectores medios altos y empresariales.
El movimiento, anunciado por dirigentes partidarios, se presenta como un trámite formal para cumplir con los requisitos de la ley electoral, con el compromiso de que en octubre Núñez represente a toda la oposición.
Sin embargo, la decisión tiene un fuerte contenido político. No se trata solo de una herramienta jurídica, sino de una señal ideológica que ubica a la candidata dentro de un espacio que se autopercibe como partido de élites, con una agenda marcada en temas institucionales, económicos y de reforma política.
Patria Querida fue protagonista de debates clave en las últimas dos décadas, entre ellos la eliminación de las listas sábana. Aquella reforma, promovida como un avance en transparencia y representación, terminó fortaleciendo la estructura territorial de la ANR y contribuyó a una atomización sin precedentes de la oposición, fragmentada en múltiples liderazgos sin capacidad de articulación nacional.



