Raúl Latorre, presidente de la Cámara de Diputados, mostró su disconformidad con la calidad de atención en Salud Pública y expresó que deben haber cambios en las autoridades del sector. «Veo avances en infraestructura, pero no estoy satisfecho con la atención», afirmó.
El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, mostró este lunes su disconformidad con la calidad de la atención en el sistema de Salud Pública y expresó que deben haber cambios en las autoridades del sector. El legislador dejó claro que, aunque reconoce avances en construcción de hospitales e infraestructura, la atención a los ciudadanos no alcanza los estándares necesarios.
«Veo los avances en términos de construcción de hospitales e infraestructura, pero si me preguntas si estoy satisfecho con la atención de Salud que están recibiendo los paraguayos, mi respuesta es clara: no estoy satisfecho», sostuvo Latorre en declaraciones a la prensa.
El legislador expresó que la salud es un bien público y no una mercancía, y que la gente merece tener acceso a servicios de salud de calidad provistos por el Estado. Esta afirmación marca una postura clara del presidente de Diputados sobre el rol del Estado en la provisión de servicios sanitarios a la población.
Aunque reconoció que el cambio de autoridades es atribución exclusiva del presidente Santiago Peña, Latorre dejó en claro que «tienen que haber cambios» y que cualquier pedido de interpelación será evaluado con los colegas legisladores. La declaración sugiere que existe malestar dentro del propio oficialismo con la gestión del Ministerio de Salud Pública.
El posicionamiento de Latorre cobra particular relevancia considerando su rol como presidente de la Cámara de Diputados y su pertenencia al Partido Colorado. Las críticas provienen desde adentro del oficialismo, lo que indica que la disconformidad con la gestión sanitaria trasciende las líneas partidarias y podría generar presión política sobre las autoridades del sector.
El legislador no mencionó nombres específicos ni detalló qué autoridades deberían ser removidas, pero su mensaje es claro: la infraestructura no es suficiente si la atención al paciente no mejora. Esta distinción entre inversión en hospitales y calidad de atención marca el eje central de su crítica.
La declaración de Latorre se produce en un contexto donde el sistema de Salud Pública paraguayo enfrenta constantes cuestionamientos por falta de insumos, demoras en la atención, problemas de gestión y denuncias de corrupción. El malestar ciudadano con el sector salud es recurrente y atraviesa diferentes administraciones.
El presidente de Diputados dejó abierta la posibilidad de que legisladores presenten pedidos de interpelación a autoridades del Ministerio de Salud Pública. «Cualquier pedido de interpelación será evaluado con los colegas», afirmó, sugiriendo que existe disposición en el Congreso para ejercer control político sobre la gestión sanitaria.



