18 C
Asunción
viernes, junio 5, 2026

Grave situación del estado de las carreras de Fisioterapia y Kinesiología en Paraguay

Más Leído

Con 57 carreras habilitadas y apenas 10 acreditadas, el panorama de la Kinesiología y la Fisioterapia en Paraguay exhibe una distorsión inadmisible. La gran mayoría de las ofertas no acreditadas ha permanecido al margen del proceso de evaluación externa, eludiendo de hecho el sometimiento regular a estándares públicos de calidad, y desarrolla sus programas en una preocupante informalidad académica, con eventuales consecuencias sanitarias graves para la población.

 

El informe ejecutivo de la ANEAES sobre las carreras de Kinesiología y Fisioterapia deja expuesto un cuadro alarmante. En Paraguay existen hoy 57 carreras habilitadas, pero apenas 10 cuentan con acreditación vigente. Dicho de otro modo, más del 82 % de la oferta funciona sin una acreditación actual en un ámbito directamente ligado a la salud, la rehabilitación y la recuperación funcional de las personas. No se trata de un mero rezago administrativo. Lo que aparece allí es una fractura profunda entre la expansión de la oferta y la verificación efectiva de su calidad.

La gravedad del problema aumenta cuando se observa la naturaleza misma de estas carreras. El propio informe recuerda que Paraguay enfrenta una alta incidencia de traumatismos, enfermedades crónicas y un proceso de envejecimiento poblacional que incrementa la demanda de servicios de rehabilitación. Se trata, por tanto, de una formación estratégica para el sistema sanitario. En ese contexto, no es aceptable que la expansión de la oferta haya avanzado tan por delante de la acreditación. Cuando lo que está en juego es la atención de la salud, la debilidad de los controles no puede relativizarse.

Lo más inquietante es que esta situación ya no puede presentarse como algo transitorio. Cuando durante años la gran mayoría de las carreras permanece fuera de la acreditación, lo que se consolida es una práctica de funcionamiento al margen del principal mecanismo externo de aseguramiento de la calidad. Esa permanencia prolongada fuera de evaluación configura una informalidad académica de fondo, porque se forman profesionales sin la validación pública y sistemática que permita a la sociedad confiar razonablemente en las condiciones efectivas de enseñanza, práctica, supervisión y resultados.

El informe también muestra que la expansión fue intensa en la última década, con picos marcados en 2018 y 2021, y que el 94,7 % de las carreras habilitadas se concentra en instituciones de gestión privada.   El punto no es estigmatizar a un sector, sino advertir que el sistema permitió un crecimiento cuantitativo muy amplio sin asegurar, al mismo tiempo, una cultura robusta de acreditación. Se habilitó mucho, se multiplicaron sedes y programas, se extendió la oferta territorialmente, pero no se garantizó con la misma fuerza la comprobación externa de su calidad.

Y ese desajuste no produce efectos abstractos. Puede acarrear consecuencias sanitarias graves. Una formación deficiente en estas áreas no solo compromete la calidad del aprendizaje universitario. Puede traducirse en intervenciones inadecuadas, errores en procesos de rehabilitación, abordajes técnicos insuficientes y perjuicios concretos para pacientes que requieren precisión, criterio clínico y un trabajo interdisciplinario serio. Por eso la informalidad académica en carreras de salud no es una irregularidad tolerable. Es un riesgo público.

La ANEAES acierta al plantear la necesidad de fortalecer la articulación entre habilitación, acreditación y planificación del recurso humano en salud.   Esa articulación ya no puede seguir postergándose. Porque cuando la mayoría de las carreras de Fisioterapia y Kinesiología opera fuera de la acreditación, lo que se resiente no es solo la credibilidad del sistema universitario. Lo que se pone en juego, en último término, es la salud de la población.

Más Artículos

America TV

Últimos Artículos