22.4 C
Asunción
martes, julio 21, 2026

O’leary contra los enemigos del Paraguay

Más Leído

El historiador uruguayo Juan de Ibarburu afirma que intención de cambiar el nombre de la «plaza O’Leary» tiene mucho más que una simple y pretendida restauración histórica.

Por: Juan de Ibarburu

Ya me presenté varias veces diciendo que soy un uruguayo que vive en este hermoso Paraguay hace tres décadas. Hoy en día, me considero «más paraguayo que la yerba mate» y me atrevo a escribir algunas reflexiones sobre la apasionante historia de este país que me recibió y me aceptó como a uno de los suyos.

Se pudo apreciar en algunas publicaciones en las redes sociales que la abandonada «plaza O’Leary» en el microcentro de la ciudad de Asunción pasó por un proceso de hermoseamiento y de refacciones. Pero llamó la atención que en el nuevo cartel identificador de dicha plaza, apareció el siguiente nombre:

«Plaza Independencia (O’Leary)». La palabra «O’Leary» escrita en letras pequeñas, casi como queriendo dejarlo afuera.

Un escritor paraguayo comentó en un artículo titulado «La Sombra de O’Leary» que se publicó en una revista de ABC Color, que en la década de 1960, cuando se había levantado en dicha plaza un busto al anciano historiador don Juan E. O’Leary, pocos meses después de la inauguración, unos irreverentes y «rebeldes» jóvenes (identificados como Adolfo Ferreiro y José Carlos Rodríguez Alcalá, según el autor del mencionado artículo) hicieron allí una especie de «escupidera» que dejó marcas al busto recientemente instalado. Según se dice, esto sucedió cuando O’Leary todavía estaba vivo y añoso pues el historiador falleció recién en 1969.

Don Juan E. O’Leary no fue cualquier hombre. Como uruguayo, sí pudiera compararlo con alguien para que se lo comprenda en su cabal dimensión, diría que está a la altura de don José Zorrilla de San Martín, montevideano autor de varios libros importantísimos para la historia uruguaya como «La Epopeya de Artigas» así como las «Leyendas Patrias» y la «Historia de Tabaré».

Es más, no piensen que digo esto por «chupamedias» pero tal vez O’Leary sea todavía más grande que José Zorrilla de San Martín: téngase en cuenta que el gigante Zorrilla escribió sobre episodios históricos que por lo general, no eran muy controvertidos ni muy puestos en duda. En todo caso, gracias a él, se empezó a hablar mucho más del general José Gervasio Artigas o del cacique Tabaré, los grandes ídolos de Zorrilla de San Martín. La genialidad del ilustre historiador uruguayo está en su manera de escribir, la prosa galana, esa bella forma que tenía de contarnos, con nuevos datos también, una historia romántica, apasionante y cautivadora del nacimiento del Uruguay con sus grandes hombres.

En cambio, don Juan E. O’Leary fue mucho más allá e hizo cosas aún mayores porque a él le tocó luchar contra todo un «establishment» que se impuso en el Paraguay después de la Guerra de la Triple Alianza. Según sabe este uruguayo que vive aquí hace más de tres décadas, en el Paraguay estaba absolutamente prohibido realizar cualquier tipo de reivindicaciones a sus máximos héroes, a esos hombres que forjaron su nacionalidad como el doctor Francia y el mariscal López. Hubo un tiempo en que la policía paraguaya, por órdenes del gobierno, reprimía a estudiantes y pensadores que se reunían para recordar al general José Eduvigis Díaz o a otros excombatientes de la «guerra del 70». Es más, se cuenta que el joven historiador paraguayo Blas Garay fue asesinado por un tal Mateo Collar, este último descendiente de los llamados «legionarios», por el simple hecho de que Blas Garay utilizaba a su periódico «La Prensa» para reivindicar al patriotismo y para denunciar a los delitos que cometían, precisamente, «los legionarios».

Una ilustre dama asunceña, escritora ella, me dijo que el primero de todos en utilizar el mote de «legionarios» en contra de los corruptos y bandidos en el Paraguay, no fue Juan E. O’Leary sino su «precursor», el asesinado Blas Garay.

Y ese, querido lector, fue el medio cultural y social que rodeaba a don Juan E. O’Leary. ¡La tuvo mucho más difícil que Zorrilla de San Martín!

Además, el historiador Juan E. O’Leary escribió sobre la Guerra de la Triple Alianza, como bien se sabe. Reivindicó a los guerreros paraguayos, sobre los que pesaba un manto de olvido y montañas de ignominia. Habló de las grandezas y proezas del Paraguay, que a fuerza de la propaganda enemiga, fueron enterradas y consideradas como ilusorias, banales. Escribió poemas apasionados, al estilo de Zorrilla de San Martín, para exaltar los episodios de la Patria. Y por supuesto, O’Leary es el gran historiador que puso al mariscal Francisco Solano López en el sitial consagrado que merece, pues el héroe máximo de los paraguayos (y de muchos argentinos y uruguayos como yo) estaba esperando que alguien se animara a proclamar la gloria de su inmolación en defensa de una causa justa, noble y bella.

Entonces, ¿por qué tanto encono contra O’Leary? ¿Por qué esa constante «escupidera» en contra suya? ¿Por qué quieren quitar su nombre y probablemente también su busto de la plaza en la que se encuentra con justicia hoy en día?

La explicación más sencilla que yo encuentro es que relacionan a la figura de O’Leary con el gobierno del general Alfredo Stroessner. Esto me pareció siempre algo absurdo porque O’Leary, su figura y acción pública, antecede en 50 años al advenimiento del presidente Stroessner. Pompeyo González (seudónimo del joven O’Leary) empezó a escribir su prosa patriótica en 1901 y Alfredo Stroessner recién tomó el poder en 1954. ¿Entonces, qué tendrá que ver una cosa con la otra? ¡Yo soy uruguayo, vivo hace más de tres décadas en Asunción, y hay algo que todavía no puedo entender de este país: la mentalidad de chiquitaje de los «antilopistas»!

¿A Stroessner le gustaba leer los libros y discursos O’Leary? ¡Y bueno! ¿Y a O’Leary le tocó vivir los últimos años de su vida (murió a los 90) durante el gobierno de Stroessner? ¡Y qué le iba a hacer! Es lo que le tocó, a sus 75 años de edad, cuando Stroessner tomó el poder en 1954. Además, O’Leary era colorado y vivió épocas durísimas antes de la llegada al poder del llamado «artillero de Boquerón». ¿Tiene O’Leary la culpa de todo esto? Repito, siempre me pareció ridículo que algunos critican a O’Leary por haber vivido, siendo un viejo anciano y de raigambre colorada, bajo el gobierno de Stroessner. ¿Qué tenía que hacer O’Leary entonces, pasarse a la oposición, siendo un viejo? ¡Ridículos!

Lo que a mí me parece, es que el odio que tienen algunos hacia O’Leary, realmente viene por otro lado.

Don Juan E. O’Leary, con su historia patriótica y su «revisionismo», puso «patas para arriba» a las familias «legionarias» que llegaron al Paraguay tras la guerra del 70. Estos últimos pensaron que iban a permanecer impunes ante la historiografía y que nadie iba a ponerse a cuestionar las mentiras propagandísticas que se dijeron en contra del Paraguay por motivo de la tan mentada Guerra de la Triple Alianza. ¡Se quedaron con un palmo de narices!

Tarde o temprano iban a llegar personajes como Blas Garay y Juan E. O’Leary en el Paraguay, como hubo José Zorrilla de San Martín y Luís Alberto de Herrera en el Uruguay, al igual que los Juan Bautista Alberdi y los Carlos Guido Spano en la Argentina.

Y los «legionarios» se vieron en figurillas. Ya no era suficiente con arrojar antojadizas acusaciones de supuestas «tiranías» cuando empezaron a aparecer las evidencias que demostraban que el Paraguay de la Conquista, el Paraguay Colonial, el Paraguay de Francia y de los López, estaba lleno de grandezas y de glorias legítimas. Aunque utilizaron toda su fuerza y su poderío cultural para intentar detener lo que era imparable, tal vez el peor golpe para todo el «antilopismo», que combatía con el cuchillo entre los dientes contra la prédica de Juan E. O’Leary, fue que en la Guerra del Chaco contra Bolivia, en 1932 – 1935, los regimientos del ejército paraguayo estaban bautizados, no con nombres de «legionarios», ni siquiera con nombres de los «próceres de la independencia», sino con nombres de los héroes paraguayos y de las grandes batallas de la Guerra contra la Triple Alianza. ¡Este es mérito de O’Leary, todo, absolutamente todo suyo!

¿Y a este caballero, verdadero gigante de las letras y de la intelectualidad paraguaya, el hombre que rescató las grandezas y las glorias del heroísmo guaraní, quieren sacarlo de su «plaza» y continúan con la «escupidera» en su contra?

Luego, recuerdo que cuando vine a este país, el ilustre escritor don Augusto Roa Bastos vivía en un triste estado de abandono, ¡estando vivo!, a pocas cuadras de mi casa y yo llegué a saludarlo un par de veces, llevándole al menos mi reconocimiento. Y ahora, ¡ya casi nadie se acuerda del único «Premio Cervantes» del Paraguay 25 años después de su muerte!

¿Por qué será? Creo que entre ambos hombres hay un factor en común. Los dos, a su distinta manera, revindicaron al heroísmo del Paraguay y del mariscal López.

Y los «antilopistas» de este país, que son muy resentidos y muy de chiquitaje, creen que pueden cambiar a la historia y borrar lo que hicieron hombres muchísimo más grandes que ellos, como el ilustre Juan E. O’Leary, un auténtico genio del Paraguay. En realidad, el objetivo de estos «legionarios» es quitar todo atisbo de orgullo patriótico y de identidad nacional al pueblo paraguayo. O’Leary es solamente uno de los obstáculos que tienen en frente para sus siniestros planes.

Igual, el legado de Juan E. O’Leary no se reduce al nombre de una plaza ni a un busto abandonado en el centro de la ciudad de Asunción. Su prédica vive en el corazón de sus compatriotas y de todos los extranjeros que amamos a la verdadera historia de esta tierra de héroes y de leyendas.

Pueden intentar borrar toda mención a don Juan E. O’Leary, pero nunca podrán quitarle el mérito de que él solo, con sus libros y sus poemas, restauró el orgullo de un pueblo que no fue aplastado por la derrota eventual (pero triunfo ante la historia) en la Guerra de la Triple Alianza, sino por la mentira, el derrotismo y la propaganda de los «bastardos sin gloria» que en este país son conocidos como «legionarios» y «antilopistas».

Más Artículos

America TV

Últimos Artículos