El presidente Santiago Peña dejó sin efecto cuatro decretos vinculados a las industrias convergentes y reafirmó que la estrategia energética del Gobierno seguirá orientada a generar industrias, empleo y valor agregado en el país. La medida forma parte de una revisión del esquema energético con foco en fortalecer la sostenibilidad del sistema eléctrico nacional y consolidar un modelo de desarrollo basado en el aprovechamiento estratégico de la energía paraguaya.
El Gobierno anunció la derogación de los Decretos N.° 5306 y 5307, promulgados el 16 de enero de 2026, y de los Decretos N.° 5860 y 5861, del 24 de abril del mismo año, que establecían condiciones regulatorias para el desarrollo de las denominadas industrias convergentes.
La decisión fue adoptada por instrucción del presidente de la República, Santiago Peña, dentro de una estrategia orientada a fortalecer la sostenibilidad del sistema eléctrico nacional, preservar la competitividad del país y consolidar un modelo económico basado en la industrialización, la generación de empleo y el aprovechamiento estratégico de la energía paraguaya.
Según informó el Ejecutivo, la determinación fue resultado de un proceso de análisis técnico desarrollado conjuntamente entre la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC), el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y actores vinculados al desarrollo productivo.
La decisión se conoce meses después de que comenzara a instalarse el debate sobre el destino estratégico de la energía paraguaya y los alcances de los incentivos previstos en estos decretos. El 12 de marzo pasado, El Trueno había publicado un análisis en el que advertía sobre los riesgos que podría representar para la salud financiera de la ANDE y, por extensión, para el Estado paraguayo, avanzar con esquemas que privilegiaran únicamente el acceso a energía barata sin garantizar procesos efectivos de industrialización, generación de empleo y creación de valor agregado dentro del país.
Con la derogación, el Gobierno reorientó el mensaje hacia una utilización de la energía centrada en el desarrollo productivo nacional, el fortalecimiento institucional y la sostenibilidad del sistema eléctrico.
El jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Javier Giménez, sostuvo que la decisión busca preservar el papel estratégico de la energía como motor económico del país.
“Paraguay compite todos los días con otros países por industrias, empleo y capital. Para ganar esa competencia necesitamos instituciones sólidas, previsibilidad y reglas claras. Nuestro objetivo sigue siendo el mismo: utilizar nuestra energía para generar desarrollo, industrialización y oportunidades para los paraguayos”, expresó.
Giménez señaló además que la medida permitirá que la ANDE concentre esfuerzos en objetivos vinculados al fortalecimiento financiero de la institución, la ejecución de su Plan Maestro, el cuidado de su estructura de costos y el mantenimiento de condiciones competitivas para atraer inversiones.
Por su parte, el presidente de la ANDE, Félix Sosa, afirmó que la decisión fue resultado de un proceso técnico desarrollado con distintas instituciones y rechazó que existieran presiones externas durante el proceso.
“En ningún momento existió presión de ningún sector. Lo que hubo fue un proceso abierto de diálogo, análisis técnico y construcción de consensos sobre un tema estratégico para el futuro del Paraguay. El resultado fue una decisión tomada de buena fe, con amplia participación y pensando en el interés nacional”, manifestó.
Sosa agregó que el desafío consiste en compatibilizar el fortalecimiento financiero de la estatal, la ejecución de inversiones en infraestructura y la incorporación de nuevas actividades industriales sin comprometer la sostenibilidad del crecimiento económico.
Desde el Ministerio de Industria y Comercio, el ministro Marco Riquelme sostuvo que el cambio no representa una modificación del rumbo económico del Gobierno, sino un fortalecimiento institucional para aprovechar mejor las oportunidades que ofrece el contexto internacional.
“Nuestra misión es generar las condiciones para que más industrias lleguen al Paraguay y para que las que ya están instaladas sigan creciendo. La decisión adoptada no cambia el rumbo; por el contrario, fortalece la institucionalidad y permite que todas las instituciones trabajemos de manera coordinada para aprovechar esta oportunidad histórica”, señaló.
Riquelme añadió que el gran desafío nacional continúa siendo transformar la disponibilidad energética en inversiones, innovación, empleo y bienestar.
“Durante décadas exportamos gran parte de nuestra energía. Hoy tenemos la oportunidad de utilizar esa fortaleza para atraer inversiones, generar valor agregado y crear empleos de calidad para los paraguayos”, sostuvo.
A cincuenta años del inicio de Itaipú, el Gobierno sostiene que Paraguay entra en una nueva etapa en la que la energía busca consolidarse como uno de los principales motores del crecimiento económico y de la transformación productiva del país.



