La manufactura concentró el 26% de los US$ 10.000 millones en flujos netos de inversión directa que el Paraguay recibió entre 2008 y 2024, según un estudio del Banco Central del Paraguay (BCP) y del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR). El ritmo de llegada de capitales se aceleró casi 60% en los últimos años —de US$ 525 millones anuales entre 2008 y 2021 a US$ 826 millones entre 2022 y 2024—, los países inversores pasaron de 39 a 68 y el país se encamina a superar los US$ 1.000 millones por año.
El Paraguay está dejando atrás su perfil de exportador de materias primas sin procesar: uno de cada cuatro dólares de inversión extranjera que ingresó al país en los últimos diecisiete años fue a parar a la industria manufacturera, que hoy transforma dentro de las fronteras nacionales parte de la carne, los granos y los aceites que antes salían en bruto. El dato surge del estudio «Caracterización de la Inversión Directa (ID) en Paraguay: un análisis por sectores en el periodo 2008-2024», elaborado por técnicos del BCP junto con el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) y presentado este mes en el Instituto de la banca matriz.
De acuerdo con el trabajo, entre 2008 y 2024 el país acumuló aproximadamente US$ 10.000 millones en flujos netos de inversión directa, un promedio cercano a los US$ 600 millones anuales, equivalente al 1,6% del Producto Interno Bruto. Ese promedio, sin embargo, esconde una aceleración marcada: entre 2008 y 2021 se ubicó en torno a los US$ 525 millones por año, mientras que entre 2022 y 2024 trepó a US$ 826 millones. El salto quedó reflejado en el resultado de 2024, cuando la cifra alcanzó los US$ 931 millones.
En declaraciones a Monumental 1080 AM, el gerente de Estadísticas Económicas del BCP, Gustavo Cohener, atribuyó esa aceleración al grado de inversión alcanzado por el país, a la estabilidad macroeconómica y a la aparición de proyectos de mayor escala, factores que —según explicó— están modificando la dinámica de los flujos tanto en volumen como en tamaño. «Todas las informaciones preliminares que estamos manejando nos hacen pensar que sí podríamos alcanzar e incluso superar los USD 1.000 millones en adelante», afirmó. El propio estudio enmarca a la inversión directa como una fuente de financiamiento externo que, más allá del capital, aporta tecnología, productividad y acceso a nuevos mercados.
La composición sectorial es donde se advierte con mayor claridad la transformación de la estructura productiva. Los servicios no financieros concentraron el 44% de los flujos netos acumulados en el periodo analizado, seguidos por la manufactura con el 26%, los servicios financieros con el 20% y el sector primario con el 10%. Aplicado sobre el total acumulado, ese 26% equivale a unos US$ 2.600 millones canalizados hacia la industria.
Dentro de la manufactura, el estudio identifica inversiones dirigidas al procesamiento de carne, la elaboración de aceites y grasas y las industrias químicas y farmacéuticas, a las que desde mediados de la década pasada se sumaron el papel y el cartón, los plásticos, los metales y las autopartes, favorecidas por los regímenes de incentivos fiscales. Se trata de actividades que agregan valor a la producción primaria nacional en lugar de limitarse a su exportación en bruto, y que el informe considera clave para la diversificación productiva del país.
La diversificación también se verifica en el origen de los capitales: mientras en 2008 la inversión directa provenía de 39 economías, en 2024 ese número trepó a 68 países, lo que refleja un interés internacional más amplio y sostenido en la economía paraguaya. En el sector primario, el de menor participación relativa, el estudio detecta crecimiento en actividades no tradicionales como la silvicultura y las plantaciones forestales, además de la cría de ganado vacuno.
El repunte también quedó registrado en el plano internacional. El World Investment Report 2026 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) computó, para Paraguay y Bolivia en conjunto, una suba del 40% en la inversión extranjera directa recibida durante 2025. En el tramo paraguayo, el informe puso el foco en anuncios de inversión nueva por encima de los US$ 540 millones en telecomunicaciones, favorecidos por el acceso a energía hidroeléctrica en abundancia y a bajo costo. Es una marca poco frecuente para una economía mediterránea, un grupo que por lo general capta menos capital externo que los países con salida al mar.



