El papa León XIV afirmó en Francia que el derecho internacional y el multilateralismo «constituyen el mejor antídoto contra la voluntad de dominación, que es la raíz de todo conflicto». Denunció que «las relaciones humanas y entre los Estados se vuelven cada vez más bárbaras» y llamó a Europa a «mostrar audacia en la negociación» para alcanzar la paz.
El papa León XIV, durante una visita a Francia para participar en un encuentro religioso y en un congreso sobre Europa, defendió el derecho internacional y el multilateralismo y pidió un camino de diálogo para la paz, según informó DW. Lo hizo tras escuchar al presidente francés, Emmanuel Macron, y luego de repasar la historia del continente y defender su pasado y sus tradiciones vinculadas a la religión católica.
«Hoy en día, las relaciones humanas y entre los Estados se vuelven cada vez más bárbaras», denunció el pontífice, y agregó que «se menosprecia el valor de la palabra dada; y se presume más bien de la mentira y el engaño». Sostuvo que Europa puede poner fin a esa espiral «gracias al respeto por el otro que ha sabido cultivar y preservar, pues ha demostrado ampliamente, en los últimos ochenta años, que es posible hacer valer opiniones, reivindicaciones e intereses divergentes, encontrándose en lugar de enfrentarse».
El papa León XIV defendió que «el derecho internacional y el multilateralismo hacen hincapié en la igualdad efectiva de los Estados en sus relaciones mutuas y constituyen el mejor antídoto contra la voluntad de dominación, que es la raíz de todo conflicto». Recordó que, al final de la Segunda Guerra Mundial, Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea, se comprometió «con la paz y la hermandad entre los pueblos que, después de haber luchado durante mucho tiempo, finalmente reconocieron que se necesitaban mutuamente». Y afirmó que, como en 1950, las palabras de la Declaración Schuman siguen siendo actuales: «La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas».
Sobre la guerra, el pontífice lamentó: «Lamentablemente, también en Europa, en esta época ha reaparecido la guerra: una nueva inútil masacre que cada día causa innumerables víctimas civiles». Y planteó, ante las instituciones europeas: «Es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz».
El papa subrayó que la búsqueda de la paz no puede ser «ingenua», pero advirtió que «hay que tener cuidado con la ilusión del rearme». Y agregó: «No es casual que los repetidos llamamientos a incrementar el gasto militar y las decisiones que esto conlleva sean presentados por muchos gobernantes con la justificación del peligro respecto a los otros», en referencia a su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año. Finalmente preguntó a Europa si hace realmente «esfuerzos creativos» para promover la paz en el mundo, «o si simplemente estamos tratando de detener la hemorragia de la guerra y prepararnos mejor para las que suponemos que todavía están por venir».
Macron había invitado al acto a los 26 líderes de la Unión Europea y a las instituciones europeas, pero asistieron solo el príncipe Alberto II de Mónaco, el gran duque Guillermo de Luxemburgo, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, y el luxemburgués, Luc Frieden. También estuvieron el copríncipe de Andorra y obispo de Urgell, Josep-Lluís Serrano Pentinat, la ministra-presidenta del estado alemán del Sarre, Anke Rehlinger, y el expresidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker.



