La última encuesta de Ati Snead ubica a Camilo Pérez con 52,8% de intención de voto frente al 34,3% de Soledad Núñez, a poco más de dos semanas de los comicios del 4 de octubre. La candidata opositora sostiene que el colorado no quiere debatir, aunque en febrero ella misma descartó un cara a cara con Johanna Ortega cuando lideraba la interna opositora, que después ganó.
Soledad Núñez planteó el asunto en términos de coraje. “A Camilo no le están dando permiso para debatir. ¿A qué le tiene miedo? ¿No tiene la capacidad? Hay que animarse a dar la cara. Asunción necesita coraje más que nunca para levantarse”, escribió en sus redes sociales. Los números que se conocieron esta semana ayudan a entender la decisión de Pérez.
Ati Snead midió tres veces consecutivas el escenario capitalino y en las tres el resultado fue el mismo: Pérez adelante y ampliando distancia. En julio marcaba 47% frente al 32,1% de Núñez. En agosto pasó a 52,1% contra 35,3%. La medición realizada entre el 11 y el 16 de septiembre lo ubica en 52,8% frente al 34,3%, una diferencia de 18,5 puntos, sobre una muestra probabilística polietápica de 1.800 casos, con 95% de nivel de confianza y un margen de error de ±2,3%.
Un debate concentra atención masiva, dura poco y puede definirse por un segundo desafortunado. Para quien va dieciocho puntos arriba, el mejor escenario posible es conservar lo que ya tiene y el peor es perder parte de esa ventaja. Además, compartir el escenario iguala. Cuando dos candidatos aparecen con el mismo atril, el mismo tiempo y las mismas reglas, la distancia que marcan las encuestas desaparece de la pantalla y quien está detrás gana estatura por el solo hecho de estar ahí.
Núñez enfrentó ese mismo reclamo en febrero, cuando competía con la diputada Johanna Ortega por la candidatura única de la oposición. Ortega la cuestionó públicamente por rehuir el debate a días de la encuesta que iba a definir quién encabezaría la alianza. “Cómo es posible que una persona que quiera dirigir la capital de un país, diga que la gente puede debatir nada más en las redes sociales. Soy muy crítica al hecho de que ella no quiera debatir públicamente”, declaró la legisladora a la 1020 AM, y agregó que le preocupaba el espíritu democrático que decían tener sin reafirmarlo con actos concretos. Núñez sostuvo entonces que no necesitaba confrontar. La medición se realizó el 21 y 22 de febrero y la consagró candidata.
La discusión sobre el debate es un indicador en sí misma. Quien reclama el “cara a cara” admite que necesita algo que cambie el escenario; quien lo evita admite que el escenario le conviene. Ninguno de los dos comandos necesita esperar al 4 de octubre para saber cómo vienen las cosas.



