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lunes, octubre 5, 2026

¿Quién se cree Camilo Pérez para no reconocer su derrota?

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La ANR ha reconocido sus derrotas durante toda la era democrática, en Asunción, en gobernaciones y hasta cuando perdió el poder nacional en 2008. Entonces, ¿quién cree que es Camilo Pérez para no hacerlo? En la historia de un partido centenario, su figura es, por ahora, apenas una anécdota, un aguacero fallido que no alcanzó ni para regar macetas.

Camilo Pérez López Moreira perdió Asunción y en una actitud típicamente «efrainista» se negó a reconocer su derrota en la noche de ayer. Puede revisar las actas, puede controlar hasta el último voto y puede recurrir a todos los mecanismos que establece la Justicia Electoral, nadie discute ese derecho. Pero una cosa es fiscalizar una elección y otra muy distinta negarse a admitir lo que muestran los resultados preliminares que muestra como totalmente inverosímil una remontada, mucho menos la posible anulación de más de dos mil votos.

En 1991, el Partido Colorado perdió Asunción frente a Carlos Filizzola en las primeras elecciones municipales democráticas después de la caída del régimen autoritario. En 1996 volvió a perder la capital frente a Martín Burt. En 2015 Arnaldo Samaniego perdió frente a Mario Ferreiro y esa misma noche reconoció el resultado, felicitó públicamente al ganador y pronunció una frase que Camilo debería escuchar: “Se gana o se pierde en unas elecciones”. El coloradismo perdió Asunción antes de Camilo Pérez, reconoció esas derrotas y continuó existiendo perfectamente después de ellas.

También perdió gobernaciones, municipios y, en 2008, perdió nada menos que el Gobierno nacional después de más de seis décadas en el poder. El Partido Colorado reconoció aquel resultado y entregó pacíficamente el Gobierno, dando lugar al primer traspaso pacífico del poder entre partidos decidido por el voto popular en nuestra historia. Después hizo lo que hacen los partidos que tienen raíces e historia: se reorganizó, volvió a las calles, recompuso sus estructuras y cinco años más tarde recuperó la Presidencia. La ANR sabe ganar, pero también ha demostrado que sabe perder. Y ninguna de aquellas derrotas, infinitamente más trascendentes que la de ayer, necesitó de esta comedia de suspenso electoral.

Pero el caso de Asunción tiene un ingrediente que vuelve todavía más absurda la postura de Camilo. Ayer la Lista 1 no fue derrotada en la elección de la Junta Municipal. Todo lo contrario: obtuvo 149.231 votos y consiguió 15 de los 24 concejales, conservando una mayoría absoluta en el legislativo municipal. Camilo Pérez obtuvo 128.301 votos. Es decir, hubo 20.930 personas más que votaron por la lista colorada para concejales que por su candidato a intendente. Ese dato es brutalmente sencillo, una cantidad significativa de electores quiso votar a su partido, pero no quiso votar por Camilo.

Camilo Pérez debería reconocer su derrota sin más vueltas y liberar al Partido Colorado de este episodio. Después podrá volver a sus asuntos deportivos, empresariales o decidir si quiere seguir haciendo política y aprender de esta experiencia. La ANR seguirá allí, como siguió después de Filizzola, de Burt, de Ferreiro y de la derrota nacional de 2008. Porque, en la larguísima historia del Partido Colorado, Camilo Pérez López Moreira es por ahora apenas eso: una anécdota, un aguacero fallido que llegó haciendo mucho ruido y no alcanzó ni para regar macetas.

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