Ramón Ramírez, designado por el Ejecutivo, llegó este lunes a la sede de la comuna esteña para iniciar la auditoría de la gestión del intendente Miguel Prieto, investigado por presuntas irregularidades. El jefe comunal anticipó que no confía en el proceso y se trasladó a la Junta Municipal.
Con fuerte custodia policial y sin emitir declaraciones a la prensa, Ramón Ramírez llegó este lunes a la Municipalidad de Ciudad del Este para asumir formalmente el rol de interventor. Su designación fue dispuesta por el Poder Ejecutivo tras la aprobación del Congreso Nacional, en el marco de una investigación por presuntas irregularidades en la gestión del intendente Miguel Prieto.
El propio jefe comunal lo recibió y lo acompañó hasta su oficina, donde Ramírez y su equipo iniciaron el proceso de corte administrativo y revisión documental. El interventor, quien cuenta con un equipo de 12 personas, tendrá un plazo de 60 días para presentar un dictamen final sobre la administración municipal.
“Estábamos en conocimiento de este plazo legal, vamos a poner nuestro máximo esfuerzo para hacer un trabajo serio, responsable y técnico”, señaló Ramírez.
Por su parte, Prieto expresó públicamente su desconfianza hacia el proceso. “Yo ya doy por hecho mi destitución”, afirmó, y anunció que estará abocado a una campaña de afiliación de su movimiento político “Yo Creo”, desde la sede de la Junta Municipal, donde decidió instalarse durante la intervención. En el lugar fue acompañado por simpatizantes que manifestaron su respaldo.
La intervención de la comuna se da en un contexto de fuertes tensiones políticas entre el oficialismo y la administración local, que desde hace meses es blanco de denuncias por parte de sectores colorados.



