O francês do Paraguai, disfrutando del verano en el pays basque franchute, recibe de Paranaländer un pdf vaikue todo mal escaneado. Mba’éiko ko’a? se pregunta el bucólico estivante bajo la sombra de una hayedo (fagus sylvica), al estilo del Títiro de Virgilio — tu patulae recubans sub tegmine fagi ! —, y se pone a devorar las páginas de la novela Le magicien (El Mago) del escritor quebecois nacido carioca, Sergio Kokis.
La novela -que engorda la ya abultada bibliografía sobre el stronismo- se sitúa en Asunción, Paraguay, a principios de febrero de 1989, en los estertores del régimen del dictador Alfredo Stroessner. Tarováonde! Le quieren sacar una renuncia al Tembelo mientras les está haciendo un kuã-leon à la Ñata Legal: legalete históricamente esa parte es, hacia la casa de la yiyi le agarró el golpe al Rubio. Para sorpresa de todos los brabucones presentes, esta última llega à un orgasmo que no sabemos si es fingido como todas las lealtades juradas à Stroessner. Envalentonado en esta victoria sobre el cuerpo-deseo de la mujer, El Rubio no entrega su renuncia y se escapa al Palacio en medio de una balacera que sobresalta a los asediantes y los deja temblando como quedó temblando la carne de la yiyi. La ciudad está asediada, con enfrentamientos que ya llevan horas y dejan decenas de muertos entre las tropas de bajo rango. Aunque los Estados Unidos y el partido Colorado han pactado una sucesión ordenada, Stroessner se niega a entregar el poder fácilmente. Pero lo que más compromete su estadía en el poder es el cáncer de próstata que suena la baja de su artillería sexual, sus proverbiales erecciones de artillero: «Essa porcaria de próstata está fundiendo mi vida, me impedindo de ter tembohatã» dice el Rubio (na traduçao-mau de Aquiles Jair Fernandes) y ese es el verdadero signo de pérdida del poder según se lee entre las líneas de la novela, aunque ésta no recuerda que, según sus detractores, el Rubio ya había abandonado su mortero en alguna refriega chaqueña, falto de py’aguasu. De la misma manera, en la madrugada de ese 3 de febrero de 1989, su principal interés es garantizar su exilio seguro, la impunidad para él y su familia, y asegurarse de que sus vastas riquezas no sean cuestionadas por bancos internacionales. Organiza la retirada desde el Palacio, acompañado del personaje principal de la novela: el Mago, su secretario privado. El lector paraqvariesis no hallará araka’eve similitudes paranoides entre este vil personaje y el historique secretario del Primer Demócrata de la Patria Ava.
En el segundo capítulo volvemos a los primeros días del stronato. Las alianzas se van tejiendo en medio de conspiraciones personales y cuenta como el Mago, Dragón Fischer Espivel, se vuelve el consejero en propaganda y astrología criolla del dictador. Para pasar la preuve ultime y convertirse en el fiel de fechos de Tembelo, este lo somete a una especie de iniciación al ideal de masculidad que el stronismo defiende; una especie de humillación machirula que ni a Stalin se le hubiera ocurrido hacerla pasar al siempre bullineado, Nikita Kruschev. Ya por ello, en la novela que le precede à Le Magicien en la trilogía un personaje afirma: «Todo aqui parece ser uma espécie de caricatura monstruosa do que a Europa produziu de mais excessivo» (Kokis, S., 2024 [2001] Kaleidoscópio quebrado, tradução de Aquiles Jair Fernandes, MAU editorxs).
El episodio sobre el cual gira este segundo capítulo tiene como antecedente que Dragoncito Fischer Espivel acusa ante Stroessner a un médico aristócrata nativo, su ex-amigo y ahora rival, Camilo Bayres, de haberle hecho proposiciones sexuales. Stroessner es sabido odiaba a estos personajes de alta alcurnia como «a los putos» pero también a todos esos médicos que, según él Stroessner de la novela, solo quiere proceder a hacerle un examen de la próstata gracias al palpado rectal: «Eles solo piensan en enfiar o dedo no meu cu a cada consultação, con o pretexto de palpar mia próstata… Palpação retal, xerembo!!» dice Stroessner en la tradução-mau da novela para o portugnol gua’i de Aquiles Jair Fernandes.
El dictador organiza entonces un get-appens en el que el Mago es obligado a bajarse los pantalones mientras su rival, el médico, debe desenvainar su miembro. Entonces, y solo entonces, en defensa de su virilidad, el Mago es también forzado a asesinar a su rival que sostiene un flácido pene más meado del miedo que erecto del deseo de penetrar el ano de otro hombre. Stroessner hace así del Mago un buen macho digno de mantenerse a sus pies. Péicha la onda de la novela, pero no les cuento más para que les dé ganas de leer la tradução al portuñol gua’i, o ver la adaptación porno protagonizada por estrellas del sertanejo-pirú brasiguayo cuyas copias piratas avant-première son vendida en los paradores del cruce Calle 6 Mil, zona Guayaibi.
Agreguemos que el libro reseñado es el último volumen de una trilogía —precedido por Saltimbanques (2000) y Kaléidoscope brisé (2001)— que sigue la odisea de una troupe circasiana formada en Italia tras la Segunda Guerra Mundial y que huye hacia la América Latina. Esta trilogía, al decir de la académica Anna Żurawska de l’Université Nicolas Copernic de Toruń, servirá de pretexto para denunciar las consecuencias de la colonización de l’Amérique du Sud, incluyendo la esclavitud en los yerbales, la pobreza de los pueblos indígenas, el poder autoritario y sanguinario de los generales Morinigo y Stroessner, la política del terror y las torturas, o de los conflictos fratricidas como la guerre du Chaco (Żurawska, Anna, 2011, «L’image postcoloniale de l’Amérique du Sud dans «Saltimbanques», «Kaléidoscope brisé» et «Le Magicien» de Sergio Kokis», Romanica Silesiana, Vol 6, p. 342-358). De todos los miembros iniciales del circo sólo sobreviven Draco Spivac, “el mago”, y Lioubov Fisher. En Le magicien, Draco reaparece en Asunción bajo el nombre de Don Luis Dragon Fisher Espivel, ejerciendo como consejero y confidente especial del presidente Stroessner.
La prosa de Kokis es cruda y sin concesiones: mezcla el lenguaje brutal y sin filtros del mundo político con imágenes explícitas que combinan lo sexual y lo violento. La novela no rehúye el vocabulario provocador ni lo grotesco, buscando sumergir al lector en una atmósfera de represión extrema. Puede ser leída como una crítica a la masculidad Stronista, también llamada por Jazmín Duarte Sckell, Ley del Mbarete (2024), ya que Sergio Kokis explica, en una nota al pie de página dirigida al lector en lingua francesa: «De Fato, d’un punto de vista semântico o inclusive métaphysico, o contraire de «macho» nau es «hembra» (femelle), porque os sujeitos do sexe féminin nau tein sino una ontologia secondaire, accesoria: o contrario de macho es maricón, con todas las consequências que isso implica» (traducción pirata de Aquiles Jair Fernandes al portugnol gua’i, MAU editorxs, no prelo).



