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miércoles, marzo 11, 2026

La fascinación por Paraguay de Graham Greene

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Paranaländer consulta cartas, novelas y la biografía del escritor inglés Graham Greene para dilucidar la fascinación que tuvo por Paraguay.

 

La fascinación de Graham Greene (1904-1991) por Paraguay, que lo llevó a ambientar allí la última sección de Viajes con mi tía (1969) y gran parte de El cónsul honorario (1973), empezó muy temprano según una carta a David Higham (de la firma Pearn, Pollinger y Higham, que gestionaba la mayor parte de los negocios de Greene) del 9 de enero de 1938:

«Los otros lugares que me interesan son Paraguay: restos de antiguas misiones jesuitas, cinco revoluciones o intentos de revolución desde 1935, el estado totalitario transportado al centro de Sudamérica».

Yo recuerdo la revolución de febrero del coronel Franco y la que lo destituyó…pero Greene ya tenía supongo una imagen previa de Paraguay como país con más revoluciones por minuto casi que un ventilador.

Es ese ambiente novelesco lo que fue a buscar y al parecer encontró viajando a Paraguay vía Buenos Aires y Corrientes viajó a Paraguay enviado por el Sunday Telegraph:

«Un músico paraguayo refugiado viene a verme con cartas para otros exiliados en Buenos Aires, así que el viejo patrón político del viaje se está reestableciendo. Hace unos días, The Times informó sobre un complot contra el presidente y tres coroneles arrestados, así que parece que he acertado de nuevo».

Su descripción más detallada se lee en la carta a Marie Schebeko (más tarde Biche), agente francesa de Greene:

«Gran Hotel del Paraguay | Asunción | 07 de agosto [1968]

Querida Marie,

Me retrasé 15 días en Buenos Aires porque los barcos estaban llenos, y así que estoy aquí desde el 05 de agosto después de cinco días en el río – un viaje excéntrico.

Buenos Ayres fue una experiencia bastante horrible – Un Autor de Europa tratado como Elizabeth Taylor.

Asunción es una ciudad de ensueño para cualquier persona que ha perdido la ambición – antiguas casas coloniales y constante olor a azahar, syringa, camelias [?]. Un hotel encantador con jacarandás en flor y cinco (buenas) platos en cada comida. No, en absoluto hay lujo.

Después del barullo de los periodistas en el barco cuando llegué todo es muy tranquilo después de BA – exactamente el lugar que quería para ‘mi tía «. El Presidente (Stroessner) ha enviado un mensaje que él está ‘gratificado’ porque he llegado a tiempo para su tercera inauguración y ha expresado su deseo de ayudarme de alguna manera! Así que espero obtener una gran cantidad de viajes gratuitos a expensas de la fuerza Aérea Paraguaya

Graham».

Así que la frase con que supuestamente define a Stroessner: «el amable y bien alimentado anfitrión de un Bierstube bávaro», a según el Graham Greene de «En la Tumba del Cerdo Inflable: Viajes por Paraguay» de John Gimlette, un autor muy poco confiable, es dudosa como mínimo.

Fue en enero de 1966 cuando leyó un buen libro sobre Paraguay, «que siempre he querido visitar», «La gente y el río», de Gordon Meyer. Fue Paraguay (y la vecina Argentina, además de Chile, Panamá y Nicaragua) el lugar que visitó posteriormente, y allí encontró la creatividad que le estaba destinada, tal como lo cuenta su biógrafo Norman Sherry.

A principios de 1968, Alberto Cavalcanti, el productor y cineasta de cine brasileño, le recomendó visitar Paraguay, «era un país muy misterioso, el único país sudamericano donde los indígenas habían conservado su orgullo, su lengua y su música».

Como dato random, con el que acabar esta columna, que «Graham Greene» trata sobre «el fin de la civilización, supongo». Se trata de un track de Paris 1919, el tercer álbum de estudio en solitario del músico galés John Cale, publicado el 25 de febrero de 1973. Entre el fin de la civilización, Paraguay y Graham Greene se ha trenzado una symploké maravillosa.

 

 

 

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