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viernes, marzo 6, 2026

Los datos destruyen el mito de la “heladera vacía”

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En el Paraguay de 2025, la realidad vuelve a desmentir a los analistas de cotillón que, desde el resentimiento o la militancia disfrazada de objetividad, se dedican a repetir como un mantra que “la heladera está vacía”. No hay un solo gráfico de Excel que respalde semejante afirmación. Ningún indicador serio, ninguna serie histórica, ningún dato del Banco Central o del INE avala esa caricatura apocalíptica que ciertos opinadores sostienen para sembrar desánimo.

Los números son claros: las ventas de supermercados crecieron entre 8 % y 10 % hasta septiembre, según la Cámara Paraguaya de Supermercados (CAPASU), citada por ABC Color el 19 de octubre. Si hay un sector que refleja el pulso cotidiano del consumo, es ese. Las góndolas hablan más fuerte que los slogans políticos, y lo que hoy dicen es inequívoco: la gente está comprando más.

El mito de la “heladera vacía” es un invento útil para quienes necesitan pintar un país sin rumbo, una economía en ruinas y una ciudadanía desesperada. Pero los hechos van en otra dirección. El consumo crece, el empleo formal se sostiene, y el guaraní se mantiene firme frente al dólar. Mientras tanto, el 80 % de los productos que compran las familias paraguayas son de origen nacional, lo que refuerza el circuito productivo interno.

Sí, hay inflación en rubros sensibles como la carne —alrededor del 10 % interanual—, pero si se excluye ese componente, los precios de supermercado aumentaron solo entre 4 % y 6 %, en línea con la meta del Banco Central. Es decir: hay una percepción de encarecimiento, pero no un desplome del poder adquisitivo. Confundir percepción con dato es el deporte favorito de los opinadores de café.

Los autodenominados “analistas económicos” que insisten con la “heladera vacía” no hacen análisis: hacen política con olor a frustración. Carecen de evidencia, de metodología y de rigor. Hablan desde el enojo y la conveniencia. Desconocen el comportamiento del consumo real, ignoran el dinamismo de sectores como el supermercadista, y prefieren el titular catastrofista antes que la hoja de cálculo.

El Paraguay de hoy no es un país en crisis de consumo: es un país que compra distinto, que compara, que se adapta. El consumidor paraguayo del 2025 no es pasivo; es inteligente y selectivo. Y esa madurez del mercado interno es, en sí misma, una buena noticia.

La narrativa de la “heladera vacía” se derrumba frente a los números. Lo que queda en pie es la constatación de un hecho: el consumo crece, los hogares se sostienen y la economía se mueve. Si a algunos les molesta porque contradice su relato, que abran Excel antes de abrir Twitter.

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