En 2024, Paraguay recibió 28.000 solicitudes de radicación de extranjeros. En 2025 fueron más de 47.000. En el primer trimestre de 2026, solo entre enero y marzo, ya se registraron 18.071, un 85% más que en el mismo período del año anterior. La proyección para cerrar el año supera las 80.000 solicitudes. La mayoría proviene de Brasil.
Esos números hablan por sí solos. El mundo está mirando a Paraguay. Y el gobierno acaba de dar una respuesta inteligente a esa demanda con el lanzamiento del Paraguay Investor Pass, un instrumento que permite a los inversores extranjeros acceder directamente a la residencia permanente, sin pasar por la temporaria, mediante una inversión verificable en la economía nacional.
El programa fue presentado el 17 de abril en São Paulo, Brasil, por el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, y el director nacional de Migraciones, Jorge Kronawetter. La elección del lugar de lanzamiento es elocuente. Brasil es el principal país de origen de los solicitantes. En 2025, de las 40.600 residencias otorgadas, 23.526 fueron para ciudadanos brasileños.
Las modalidades de inversión están diseñadas para canalizar capital hacia sectores estratégicos. Con USD 200.000 invertidos en bienes inmuebles o en la bolsa de valores paraguaya, el inversor accede a la residencia permanente sin la exigencia de generar empleos directos. Con USD 150.000 en proyectos turísticos aprobados, obtiene el mismo beneficio. Y se mantiene vigente el esquema anterior de USD 70.000 con generación de cinco empleos para quienes opten por la inversión productiva tradicional.
La lógica detrás de esta arquitectura es precisa. El esquema anterior exigía cinco empleos directos a todos los inversores, lo que excluía a quienes compraban un departamento o un terreno. Esos capitales terminaban entrando de manera informal o, peor, eligiendo otro destino. Ahora el gobierno les ofrece un camino legal, transparente y trazable. A cambio, esos dólares van a la bolsa de valores, al mercado inmobiliario o al sector turístico. Inyectan liquidez, dinamizan sectores y generan actividad económica real.
El componente fiscal es igualmente relevante. El impuesto a los dividendos baja del 15% al 8% para residentes. Es un incentivo concreto que posiciona a Paraguay como una jurisdicción competitiva frente a Uruguay, Panamá o los Emiratos Árabes, destinos que compiten por los mismos perfiles de inversores internacionales.
El proceso será mayormente digital. La presencia física en Paraguay se requiere únicamente para la emisión de la cédula de identidad. Una ventanilla única integrará trámites migratorios, tributarios y de identificación, con acompañamiento institucional permanente a través del SUACE. Es gobierno digital aplicado a la atracción de inversiones. Es el Estado paraguayo funcionando como facilitador, que es exactamente lo que debe hacer.
Hay que dimensionar lo que significa que 80.000 personas quieran radicarse en Paraguay en un solo año. Significa que afuera perciben lo que algunos adentro se empeñan en negar. Perciben estabilidad macroeconómica, grado de inversión, crecimiento sostenido, inflación controlada, energía abundante y barata, una legislación tributaria competitiva y un país que está en paz. Cada solicitud de radicación es un voto de confianza que un extranjero deposita con su patrimonio y con su vida.
El Investor Pass se inscribe en una secuencia de decisiones coherentes. La modernización de la maquila. El acuerdo Mercosur-Unión Europea. El plan Paraguay 2X. Las becas universitarias. La recaudación récord de marzo. Cada pieza encaja en un proyecto de país que busca atraer capital, generar empleo formal, diversificar la economía y proyectarse al mundo. No es una medida aislada. Es parte de una estrategia.
El desafío que viene es de gestión. Procesar 80.000 solicitudes en un año exige una capacidad operativa que Migraciones debe demostrar.
La ventanilla única tiene que funcionar, los plazos tienen que cumplirse y la verificación de las inversiones tiene que ser rigurosa. Paraguay quiere inversores, no fugitivos fiscales. La seriedad del filtro determinará la credibilidad del programa.
Riquelme anticipó que para 2026 esperan alcanzar 100.000 nuevos residentes, de los cuales más de 60.000 serían brasileños. Si esa cifra se concreta, Paraguay habrá logrado algo que pocos países de la región pueden exhibir. Convertirse en un imán de capital y talento en un continente donde la tendencia dominante es la fuga.
Hace veinte años, los paraguayos emigraban buscando oportunidades. Hoy los extranjeros llegan buscándolas acá. Ese cambio de dirección tiene nombre. Se llama política de Estado.



