Con una edad mediana de apenas 29,4 años y el 66% de sus 6.460.159 habitantes en edad de trabajar, estudiar e innovar, Paraguay atraviesa una etapa demográfica que el Instituto Nacional de Estadística (INE) califica de oportunidad clave para el desarrollo. Las cifras, difundidas por el Día Mundial de la Población, exigen inversiones en educación y empleo para transformar el potencial humano en crecimiento real.
Paraguay es un país joven, y los números lo confirman. Con motivo del Día Mundial de la Población, celebrado cada 11 de julio, el Instituto Nacional de Estadística (INE) difundió su más reciente radiografía demográfica, que sitúa la población total en 6.460.159 habitantes para este año.
El dato central del informe es la composición por edades: 4.294.793 personas —aproximadamente el 66% del total— se encuentran en la franja de 15 a 64 años, el segmento considerado productivo. Los menores de 15 años suman 1.593.122, mientras que los adultos mayores de 65 años alcanzan 572.244. La edad mediana del país es de apenas 29,4 años.
Las cifras surgen del cruce entre el Censo Nacional de Población y Viviendas 2022 y las Estimaciones y Proyecciones de Población en su Revisión 2025. El estudio también actualiza la esperanza de vida de los paraguayos: 73 años para los hombres y 78,7 para las mujeres.
En términos territoriales, el Paraguay actual es predominantemente urbano: siete de cada diez habitantes (69%) viven en ciudades. Central sigue siendo, por lejos, el departamento más poblado, con 2.019.842 personas que representan el 31,3% de la población nacional. Le sigue Alto Paraná, con 800.871 habitantes.
Un país que dejó atrás la posguerra demográfica
El informe dedica un capítulo a la evolución poblacional de largo plazo, tomando como referencia el estudio «La Victoria Sobre el Ayer», de Milcíades Brítez Díaz. El contraste es elocuente: en 1886, cuando el país aún se reconstruía tras la Guerra Grande, la mitad de los paraguayos tenía menos de 15 años. Ciento cuarenta años después, ese peso se desplazó hacia la población en edad de trabajar.
Para el INE, esta ventana demográfica no es eterna y exige decisiones: invertir en educación y empleo, y diseñar políticas públicas que capitalicen el potencial humano disponible. Al mismo tiempo, el organismo advierte que el envejecimiento gradual de la población obligará a fortalecer la atención al adulto mayor en las próximas décadas.



