La última losa del puente internacional entre Carmelo Peralta y Puerto Murtinho ya está en proceso de colocación. Cuando esa estructura cruce el río Paraguay, el país ganará una posición estratégica en el comercio regional que tardó décadas en llegar.
Paraguay está a días de completar una obra que cambia su lugar en el mapa del comercio sudamericano. El puente sobre el río Paraguay, que conectará Carmelo Peralta con Puerto Murtinho en Brasil, es el eslabón que faltaba del Corredor Vial Bioceánico: la ruta terrestre que unirá por primera vez los puertos atlánticos del sur de Brasil con las terminales del Pacífico en Chile, atravesando cuatro países.
La ministra de Obras Públicas y Comunicaciones, Claudia Centurión, confirmó que la fase de unión estructural ya está en marcha. «Esta fase final comprende varias etapas que concluirán en los próximos días», precisó.
Centurión fue clara sobre el alcance: «Son obras que van a desarrollar el Chaco paraguayo, y que nos van a posicionar de una manera muy diferente en la región. También va a permitir que se dé algo que en América Latina tiene índices muy bajos, que es el comercio intrarregional.»
El comercio entre países de la región representa apenas el 15% del total, frente al 60% de Europa o el 55% de Asia. La baja conectividad física es uno de los factores que explica esa brecha. El Corredor Bioceánico apunta directo a ese problema.
Para entender por qué esto importa tanto para Paraguay en particular, hay que partir de una realidad que define al país desde su fundación: no tiene costa. No tiene puerto propio sobre el mar. Durante décadas, esa condición mediterránea limitó su inserción en el comercio internacional y dejó al Chaco —más de la mitad del territorio nacional— fuera de las rutas que mueven la economía del continente. Al convertirse en el eslabón central del corredor, Paraguay deja de ser un territorio de paso para convertirse en un nodo logístico que acumula servicios, industria y empleo. A eso se suman ventajas estructurales que pocas veces se mencionan juntas: energía entre las más baratas del continente, hidrovía sobre el río Paraguay y Paraná, y posición geográfica central en el Cono Sur.
Lo que ocurra en los próximos días sobre el río Paraguay no se va a sentir de inmediato. La habilitación definitiva llevará meses más y los efectos económicos del corredor se desarrollarán durante años. Pero el momento en que los dos extremos del puente se unan será, en silencio, uno de los más significativos de la historia reciente del país. El Paraguay mediterráneo, el que nació sin costas y creció mirando los puertos de sus vecinos, estará un paso más cerca de ser el país que une dos océanos.



