El presidente Santiago Peña destacó ante la 81.ª Asamblea General de la ONU, en Nueva York, el segundo grado de inversión otorgado a Paraguay por Standard & Poor’s, la caída del desempleo al 3,6% y la reducción de la pobreza del 58% al 16% en menos de veinte años. En su discurso también defendió su reciente visita a Venezuela, reclamó una reforma del Consejo de Seguridad con un secretario general latinoamericano y reafirmó el respaldo paraguayo a Taiwán.
El presidente de la República, Santiago Peña, hizo un repaso de los indicadores económicos del país ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. Recordó que en diciembre de 2025 Standard & Poor’s le otorgó a Paraguay su segunda calificación de grado de inversión —la primera vez que un país alcanza esa distinción en más de una década—, que la desocupación cayó al 3,6% en el último trimestre de ese año, el nivel más bajo registrado, y que la pobreza se redujo del 58% al 16% en menos de veinte años. «El crecimiento solo importa si se siente en los hogares: el empleo digno es una de las mejores políticas sociales que puede ofrecer un Estado», sostuvo.
El mandatario dedicó también buena parte de su intervención a explicar su reciente visita a Caracas, realizada pese a que Paraguay y Venezuela mantienen las relaciones diplomáticas interrumpidas. «No fui a Venezuela a validar un régimen, no fui a validar absolutamente nada», afirmó, y aseguró que el objetivo del viaje fue dar «un segundo paso» tras la caída del exmandatario Nicolás Maduro, en referencia a una eventual transición democrática. «Paraguay ha abierto un canal de diálogo con las autoridades venezolanas y ya está trabajando, con acciones, por una Venezuela donde el poder radique en su único soberano: el pueblo», sostuvo, y extendió el llamado a Nicaragua, Cuba y Haití.
Sobre Medio Oriente, Peña expresó «profunda preocupación» por la situación en el Golfo Pérsico y reclamó «el cese inmediato de los ataques» y la libre navegación de los estrechos de Ormuz y de Bab el-Mandeb, al advertir que el cierre de esos pasos «lo pagan los ciudadanos más vulnerables».
El presidente también fijó posición sobre el estrecho de Taiwán, al que calificó de foco de «sombras ominosas» con impacto en la economía mundial. «El Paraguay está con Taiwán», afirmó, y reafirmó el apoyo paraguayo a la participación de la isla en la ONU y sus organismos especializados, en momentos en que se cumplen 70 años de relaciones diplomáticas ininterrumpidas entre ambos países.
El jefe de Estado dedicó un tramo de su discurso a la inteligencia artificial, a la que calificó como la mayor fuerza transformadora de la época, y advirtió sobre el riesgo de que sus sistemas erosionen la trazabilidad de las decisiones democráticas si no se entrenan bajo valores de libertad e igualdad ante la ley.
Peña cerró con un cuestionamiento a la estructura del Consejo de Seguridad, al que definió como un órgano «diseñado hace ochenta años» que «no sirve a los problemas de hoy», y planteó que la elección del próximo secretario general de la ONU «corresponda a América Latina y el Caribe».



