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martes, octubre 6, 2026

El nuevo billete legionario del BCP

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El nuevo billete de veinte mil guaraníes presentado por el Banco Central merece un repudio categórico. Colocar a Francisco Solano López junto a José Félix Estigarribia, en un mismo plano y bajo una misma jerarquía simbólica, supone una degradación de la memoria nacional. La moneda no es una lámina escolar donde se acomodan personajes para que todos tengan su espacio. Es un símbolo de soberanía, una representación de aquello que una nación considera esencial de sí misma. Y en la historia paraguaya López no ocupa un lugar compartido.

José Félix Estigarribia merece el reconocimiento de la República y nadie necesita desconocer sus enormes méritos para afirmar lo evidente: su dimensión histórica y simbólica no puede equipararse con la de Francisco Solano López. Puede tener su propio billete, sus propios monumentos y todos los honores correspondientes. Pero colocarlo junto a López no engrandece a Estigarribia, simplemente disminuye a quien representa, como ningún otro paraguayo, el sacrificio absoluto por la patria.

Porque López no es un prócer más dentro de un catálogo de grandes hombres. Es la figura en la que quedaron reunidos la soberanía, la resistencia, la tragedia y la voluntad paraguaya de seguir existiendo cuando prácticamente todo estaba perdido. Es la Patria hecha hombre, el hombre que llevó su destino personal hasta confundirse con el destino de la nación. Pretender reducir semejante figura a la mitad de una composición gráfica es desconocer la jerarquía más elemental de nuestra memoria histórica.

Resulta todavía más inadmisible que esto ocurra bajo un gobierno colorado. El coloradismo reivindicó durante generaciones a López frente a quienes intentaron convertirlo en culpable de nuestra tragedia nacional. No puede ahora contemplar mansamente cómo el Banco Central lo rebaja a la condición de un personaje más, correctamente acomodado al lado de otro dentro de una pretendida simetría histórica.

Por eso corresponde llamarlo por su nombre: el nuevo billete legionario del BCP. Legionario porque vuelve aquella vieja pulsión de disminuir a López, ya no mediante el insulto abierto, sino mediante algo más discreto: reconocerlo para relativizarlo, homenajearlo para nivelarlo, incorporarlo al panteón siempre que renuncie a ocupar el lugar incomparable que conquistó en la conciencia nacional.

El Banco Central debe reconsiderar este diseño. A Francisco Solano López no se lo empareja, no se lo reparte, no se lo reduce a una mitad. Se lo honra en la dimensión excepcional que le corresponde. Equipararlo es disminuirlo, disminuirlo es agraviar nuestra memoria nacional, y que semejante operación provenga del propio Estado paraguayo resulta sencillamente inadmisible.

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