27.8 C
Asunción
martes, octubre 6, 2026

Qué sabe la ANR sobre lo que piensa el paraguayo antes de definir su discurso contra Prieto?

Más Leído

Alliana repitió el lunes que el problema de Miguel Prieto es con la justicia, la misma frase que Bachi Núñez había usado en agosto. En un país donde solo el 28% confía en el Poder Judicial , esa línea puede estar produciendo el efecto contrario al buscado.

El Partido Colorado ganó el domingo 187 de las 263 intendencias en juego, el 71% del país y el mejor resultado en ocho elecciones municipales desde 1989. El movimiento de Miguel Prieto, Yo Creo, ganó tres. Un día después, el vicepresidente Pedro Alliana habló de Prieto.

«No sé qué problema tiene conmigo ese muchacho», dijo Alliana el lunes. «Su problema es con la Justicia». Y precisó que Prieto enfrenta 53 denuncias que no presentó él, sino sus propios aliados. La frase no fue una ocurrencia del momento: el 5 de agosto, Basilio Núñez había dicho casi palabra por palabra lo mismo. Hay una línea acordada.

Nicanor Duarte Frutos sin embargo sostuvo que el gran adversario a vencer se llama Miguel Prieto, y Silvio Ovelar lo confirmó el lunes sin matices: «Sí, Miguel Prieto es el candidato a vencer, no tengo ninguna duda de eso». Un partido que acaba de ganar siete de cada diez municipios del país tiene identificado a su rival, y ese rival gobernó una sola ciudad.

Decir que alguien tiene problemas con la justicia funciona como acusación cuando la justicia goza de prestigio. En Noruega, en Dinamarca o en Uruguay, esa frase le traslada al acusado el descrédito de haber sido alcanzado por una institución confiable. El Latinobarómetro midió en 2024 cuánto confían los paraguayos en su Poder Judicial y el resultado fue 28%. En el Congreso, 23%.

En un país como Paraguay, esa frase hace el camino inverso. El 72% que desconfía del Poder Judicial no escucha «este hombre delinquió», escucha «este hombre está enfrentado con una institución en la que yo tampoco creo». Prieto entendió eso antes que nadie y lo viene explotando.

El Latinobarómetro de este año, publicado hace pocos días, agregó un dato que debería desvelar a cualquier estratega. El 71% de los paraguayos aceptaría un gobierno no democrático si les resuelve los problemas, la cifra más alta de América Latina contra un promedio regional del 52%. Solo el 46% defiende la democracia como el mejor sistema posible, y apenas el 15% confía en los partidos políticos. A ese electorado no se le gana hablando de procedimientos.

Prieto mismo admitió que su estructura no alcanza. «Si ganamos una intendencia es por el candidato, no por el partido», dijo antes de la elección, después de presentar postulantes en 163 distritos y quedarse con tres intendencias. Su fuerza no está en el aparato, está en la imagen.

La pregunta que el coloradismo todavía no respondió es la única que importa de acá a 2028: qué haría Miguel Prieto desde el poder que perjudique a la gente. Qué modelo de país propone, qué pasaría con el empleo, con la frontera, con el presupuesto. No volver a pedirle al votante de manera forzada que crea en un sistema que no cree.

Faltan dos años y el coloradismo tiene tiempo de sobra para construir ese argumento, con focus groups, con encuestas hechas en serio y con las herramientas que las ciencias sociales vienen ofreciendo desde hace un siglo. Lo que ya no tiene es margen para seguir eligiendo por intuición una frase que buena parte del país escucha al revés de como fue pensada.

Más Artículos

America TV

Últimos Artículos