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domingo, agosto 2, 2026

El greco-anarquismo de Leopoldo Ramos Giménez

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Paranaländer viaja hasta 1915 cuando un puñado de jóvenes luchadores se levantaba contra la desesperanza, el escepticismo y la apatía enarbolando un programa de regeneración de la raza, entre ellos el poeta anarquista Leopoldo Ramos Giménez.

 

Piras Sagradas (POESIAS, Biblioteca Editorial Moderna, ASUNCIÓN PARAGUAY:1915, Tipografía de TEODORO TRUJILLO, Calle Ayolas esq. Jejui) de LEOPOLDO RAMOS GIMÉNEZ, se publicaba hace ciento diez años.

¿Qué había en nuestro país entonces? Hemos buceado en tres fuentes para imaginar el contexto de esta obra: primeramente, en el prólogo fechado en noviembre de 1915 firmado por Eusebio A. Lugo (miembro cercano al grupo Crónica según Carlos R. Centurión- Tanto Amaral como Méndez-Faith dan la fecha de 1917, pues recurren, suponemos, a una fuente errada: Sinforiano Buzó Gómez. Pero la versión zip de la UNIVERSITY OF CA., RIVERSIDE LIBRARY, elimina toda duda con respecto a la fecha). Las otras fuentes son la revista Crónica 1913-1915 (Revista quincenal ilustrada. 25 números digitalizados por la Ibero-Amerikanisches Institut) y la revista Letras 1915-1916 (Revista mensual: ciencia, literatura, crítica, arte. 11 números digitalizados en la biblioteca digital de IAI).

Lugo menciona a los otros poetas del momento: a P. Max Ynsfrán (1894-1972), es decir, entonces con 21 años, fundador en 1913 de la revista Crónica.

Manú (1894-1933), también con 21 años, había publicado en la revista Letras, justamente en el número de noviembre de 1915, el célebre poema «Loca!» -cuyo verso «La rosa del canto que lleva en la boca» me encanta-, que es la descripción grotesca del alma femenina del poeta guaireño.

Roque Gaona (1896-1989), entonces con 19 años, hoy más conocido por su hoja de ruta dentro del partido febrerista.

De Leopoldo Ramos Giménez (1891-1988, a veces con J), entonces ya con 24 años, hay mucha bibliografía en la revista Crónica de los años 1913 y 1914 (allí publica poemas como En Triunfo, Galante, Tus ojos, y sobre todo se promociona su panfleto anarquista Era Nueva: «Era Nueva, —Asunción—. Publicación quincenal, de ideas avanzadas, redactada por el joven Leopoldo Ramos Giménez, un convencido anarquista y joven é inspirado vate. Deseámosle larga vida»).

Sobre Era Nueva, el mencionado Aveiro Lugo también aporta algún otro fato:

«El adolescente autor de «PIRAS SAGRADAS» no es ningún desconocido del público. Su labor de periodista y luchador está registrada en las columnas de sus difuntos «Vida Nueva y «Era Nueva». Actualmente es director de «Prometeo», órgano del librepensamiento, de prédica elevada y combativa siempre».

 

Prometo cerrar esta columna dejándoles al menos alguna breve y fragmentaria muestra de los versos de nuestro poeta anarka-adolescente de 24 años. Pero antes quiero comentar el título elegido, lo de greco-anarquismo. En una lectura a vuelo de pájaro, me impactó la cantidad de referencias griegas en un tribuno popular de aquellos años revolucionarios. Prometeo, Musas, Pan, Titán, Apolo, Júpiter, Morfeo, silvanos, Flora, Aquilón, Eolo, Clío…Así con Ramos Giménez tenemos un ejemplo extravagante y paradigmático de lo greco-anarquista, cuando lo que ha predominado en nuestra tradición ha sido más bien el enlace sorprendente de lo greco-guarani, como se puede ver muy bien en Rosicrán, Giménez Caballero, Peramás, incluso en Montaigne y, no en último lugar, Clastres.

 

 

¡Que fulgure el Nuevo Sol en el cielo americano!

Y la bárbara matanza será la última queja

Que hará flamear sobre el Mundo la universal Anarquía!

 

Y con la lira bronca templada en tempestades,

Bruñida con el oro disuelto por el sol,

Así como un ciclópeo,

De la montaña en hombros

Rujir una canción!

Y saludar al tiempo, soñar con el espacio

Hallar en su silencio de muerte lo inmortal,

Y contemplarse inmenso,

Sentirse Padre é Hijo

Y… sonreír triunfal!

 

 

Para mí los pesares atesoran su encanto.

Ardiendo en las tinieblas alumbra mi dolor,

Y el harpa de mis noches que no sabe del llanto

A veces gime el salmo de un canto rugidor.

No sé por qué se ensombra trágico mi delirio

Busco todo lo negro de un arte magistral,

Solo aspiro el perfume de una flor de martirio

Abierta al sol sangrante de una rabia ideal…

Por eso hay en mis ojos la luz de los abismos;

No me amedrenta el pico del cuervo de Poe,

No me vencen, por eso, risibles pesimismos

¡Soy un cielo nublado, con un astro de té!

Así raro y obscuro, fatal y solitario.

Señor de mis pesares dibujo mi destino,

Venciendo fosquedades, rebelde y visionario

A nadie sigo y añoro yo sólo mi camino.

Y voy cruzando altivo por el erial siniestro

Buscando la flor roja de alguna maldición,

Rara flor de martirio que se encorde á mi estro

Para cantar sus llantos como una imprecación.

 

 

 

 

 

 

 

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