El Senado aprobó con 28 votos el acuerdo Status of Forces con Estados Unidos para mayor cooperación contra el crimen organizado. El texto aclara que no autoriza bases militares permanentes ni cesión de soberanía. Ahora pasa a Diputados.
La Cámara de Senadores aprobó este miércoles el Acuerdo sobre el Estatuto de Fuerzas (Status of Forces Agreement, o SOFA) suscrito por Paraguay con Estados Unidos, cuyo propósito principal es una mayor cooperación en el combate al crimen organizado transnacional. El texto obtuvo 28 votos a favor y ahora pasa a consideración de la Cámara de Diputados.
El Senado trató el acuerdo como primer punto de su sesión inaugural del año. Tras un extendido debate sobre los alcances del documento, la mayoría oficialista dio luz verde al texto que había generado controversia en sectores de la oposición.
El senador Javier Zacarías Irún, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, indicó que este es «un acuerdo muy importante que hace a la seguridad y el entendimiento entre EE.UU y Paraguay, principalmente en lo que se refiere al combate a los crímenes transnacionales».
Zacarías Irún aclaró que el acuerdo no autoriza la instalación de bases militares extranjeras permanentes, la cesión de soberanía territorial ni la participación de personal estadounidense en operativos de seguridad. «Lo que regula es el estatus legal del personal extranjero durante su permanencia temporal, otorgándole condiciones operativas específicas para garantizar la ejecución eficaz de las actividades de operación», explicó.
Entre las condiciones incluidas, el senador mencionó facilidades migratorias, reconocimiento de licencias profesionales, uso de uniforme, introducción de equipos y materiales necesarios para las operaciones y exenciones tributarias y aduaneras.
En cuanto a las inmunidades, el acuerdo establece que Estados Unidos ejercerá jurisdicción penal sobre su personal por hechos cometidos en actos de servicio. También prevé la libre circulación del personal y la utilización de instalaciones previamente autorizadas por Paraguay, y la resolución de controversias mediante canales diplomáticos.
En la suscripción del acuerdo en diciembre pasado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, había indicado que el documento permitirá una mayor alianza para hacer frente a la amenaza primordial en la región: las organizaciones criminales transnacionales.
«El acuerdo respeta la soberanía de Paraguay, pero crea las condiciones para trabajar, cooperar y entrenar juntos, intercambiar información en forma directa y rápida y responder a cualquier emergencia humanitaria que pueda existir en el futuro», señaló Rubio.
El estatuto también incluye a contratistas del Gobierno de Estados Unidos, lo que significa que brinda la posibilidad de cooperar a nivel económico y «aprovechar el potencial de Paraguay para que sea un país rico y hacerlo con compañías e intereses americanos», declaró el secretario de Estado.
El canciller Rubén Ramírez reafirmó el compromiso del gobierno del presidente Santiago Peña en seguir trabajando con Estados Unidos en objetivos compartidos como la lucha contra el crimen organizado, el tráfico de drogas, el tráfico de personas y la corrupción.



