Noelia Castillo, de 25 años y parapléjica, accedió a la eutanasia en Barcelona luego de que la Justicia española y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazaran los recursos presentados por su padre para impedir el procedimiento.
El caso de Noelia Castillo, una joven de 25 años, generó conmoción en España tras concretarse este jueves su eutanasia en una residencia de Barcelona, luego de un prolongado proceso judicial.
La joven, que se encontraba en silla de ruedas tras un intento de suicidio, había solicitado el procedimiento en 2024, argumentando que sufría desde hacía años tanto dolor físico como emocional. “Quiero irme ya y dejar de sufrir, eso es todo”, había manifestado en una entrevista televisiva previa.
El caso derivó en una disputa legal impulsada principalmente por su padre, quien, con el respaldo de la organización Abogados Cristianos, presentó recursos para frenar la eutanasia. Sin embargo, tanto los tribunales españoles como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazaron los planteamientos, avalando la decisión de la joven.
Uno de los ejes centrales del debate judicial fue determinar si Castillo contaba con la capacidad de tomar una decisión de este tipo, en un contexto marcado por antecedentes personales complejos.
En una entrevista concedida días antes del procedimiento, la joven relató el sufrimiento acumulado a lo largo de los años. “Ya no puedo soportar todo lo que me atormenta, todo lo que he vivido”, expresó, en referencia a una vida atravesada por situaciones difíciles, incluyendo un episodio de violencia sufrido en 2022.
Durante la misma entrevista, su madre la acompañó y manifestó que aún esperaba un eventual cambio de decisión, mientras que la joven también hizo referencia a su relación distante con su padre.
El caso vuelve a instalar el debate sobre la eutanasia en Europa, particularmente en torno a los límites entre la autonomía personal, la protección de la vida y el rol de la familia en decisiones de este tipo.



