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domingo, agosto 9, 2026

La IA amenaza menos del 10% de los empleos en los países en desarrollo y más del 30% en los países ricos, según el Banco Mundial

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El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026, primera evaluación integral del Banco Mundial sobre lo que la inteligencia artificial significa para los países de ingreso bajo y medio, concluye que esas economías tienen más para ganar y menos que temer que las naciones ricas. Uno de cada seis empleos allí será potenciado por la tecnología en lugar de reemplazado, y el organismo recomienda no copiar la agenda de los países desarrollados sino usar la IA para elevar la productividad, mejorar los servicios públicos y resolver problemas locales.

El Banco Mundial sostiene que los países en desarrollo tienen hoy más para ganar y menos que temer de la inteligencia artificial (IA) que las naciones más ricas. La afirmación forma parte del Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026, titulado «La promesa de la inteligencia artificial», presentado a comienzos de agosto y que constituye la primera evaluación integral del organismo sobre lo que esta tecnología significa para los 6.800 millones de personas que viven en países de ingreso bajo y medio.

De acuerdo con el análisis, menos de una décima parte de los empleos de las economías en desarrollo es susceptible de automatización por IA, mientras que en las economías de altos ingresos esa proporción supera el tercio. Al mismo tiempo, uno de cada seis empleos en el mundo en desarrollo sería potenciado por la tecnología en lugar de reemplazado, una proporción solo levemente inferior a la de los países ricos. El informe cita como ejemplos la posibilidad de que el Poder Judicial reduzca drásticamente el volumen de causas pendientes, que los docentes preparen mejores clases, que el personal de enfermería reciba apoyo para interpretar estudios por imágenes o que un productor sea orientado sobre cuándo sembrar y qué agroquímicos evitar.

El organismo remarca además que acceder a esos beneficios no exige grandes desembolsos. Según el documento, la IA puede resolver problemas acotados incluso donde la capacidad de cómputo local es limitada, la electricidad es poco confiable y el servicio de internet es deficiente, ya que existen modelos pequeños capaces de funcionar sin conexión en prácticamente cualquier equipo. Para la mayoría de las economías en desarrollo, señala, los beneficios inmediatos provendrán de herramientas ya disponibles en el mercado antes que de inversiones en centros de datos o modelos propios.

La adopción, de hecho, ya está en marcha. El informe consigna que uno de cada cinco pequeños negocios relevados en seis economías en desarrollo utiliza chatbots de IA, una proporción apenas por debajo de la registrada en los Estados Unidos, aunque advierte que ese uso todavía es superficial y se concentra en búsquedas de información, redacción y traducción más que en cambios profundos en la manera de operar. También destaca la velocidad de difusión: los países de ingreso medio concentraron la mitad del tráfico global de ChatGPT dentro de los seis meses posteriores a su lanzamiento, un ritmo sin precedentes si se compara con los ochenta años que tardó la máquina de vapor en llegar a los países de menores ingresos, los cuarenta de la electricidad o los veinte de internet.

El documento subraya, sin embargo, que la sola adopción no alcanza, porque los sistemas entrenados en países de altos ingresos suelen funcionar mal en otros contextos. Cita el caso de Nigeria, donde una herramienta médica desarrollada con datos de naciones ricas recomendaba sistemáticamente una cantidad excesiva de análisis de laboratorio por haber incorporado criterios clínicos más apropiados para Los Ángeles que para Lagos. La adaptación a las condiciones locales, sostiene, es la que mayores beneficios promete, y menciona como ejemplo regional al modelo Latam-GPT, desarrollado en América Latina a partir de modelos abiertos existentes.

Entre las condiciones necesarias, el informe insiste en lo que denomina fundamentos analógicos: electricidad confiable, acceso a internet y sistemas educativos sólidos, que siguen siendo insuficientes en buena parte del mundo en desarrollo. A ello suma los componentes digitales, como el acceso a infraestructura de cómputo asequible y la disponibilidad de datos en los idiomas locales para que los desarrolladores puedan adaptar la tecnología a sus propios países.

El Banco Mundial es explícito respecto de la agenda que deberían evitar los países en desarrollo. Plantea que no conviene imitar las prioridades de las economías avanzadas, centradas o bien en el temor a una pérdida masiva de empleos, o bien en la necesidad de ganar la carrera por construir el sistema más avanzado. La prioridad, sostiene, debe pasar por utilizar la tecnología para mejorar la productividad, fortalecer los servicios públicos y resolver problemas locales de desarrollo, sin dejarse encandilar ni por la euforia ni por la histeria que dominan los titulares globales. La secuencia que propone es adoptar, adaptar y recién entonces avanzar.

El informe advierte también sobre los riesgos. En el plano económico, señala que la IA todavía no está reemplazando grandes cantidades de empleos en la mayoría de los países en desarrollo, pero que ya presiona sobre las economías que dependen de la tercerización de servicios, como los centros de llamadas y las tareas administrativas. En el plano social, alerta sobre los sesgos que puede incorporar cuando se entrena con datos que no reflejan a la población local y sobre la facilidad que otorga para difundir información falsa, cometer fraudes y ejecutar delitos informáticos. En el político, apunta a la dependencia que puede generar el hecho de que los sistemas más avanzados estén controlados por un puñado de empresas radicadas principalmente en los Estados Unidos y China.

Finalmente, el documento marca una brecha de preparación. A mediados de 2026 más de ochenta países habían publicado estrategias nacionales de inteligencia artificial, pero de los veinticinco países de ingreso bajo solo Ruanda lo había hecho. Los países con más para ganar, concluye el organismo, aparecen hoy como los menos preparados.

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