El Abogado Leopardo volvió a la palestra combinando con una clienta de afinidades tan fuertes como su prontuario: Yamy Nal.
Norma Aquino, alias Yamy Nal, perdió su investidura en el Senado por 40 votos en medio del escándalo de audios, acusaciones de coimas y tráfico de influencias. Lejos de retirarse en silencio, apareció de la mano de un abogado tan pintoresco como polémico: Valentín Domínguez, conocido como “el Abogado Leopardo”, quien aseguró que puede devolverle la banca.
El problema es que su currículum se parece más a un prontuario que a una hoja de vida profesional. En 2021 un juez ordenó su rebeldía y captura por incumplir prisión preventiva en un caso de armas, riesgos comunes y resistencia. Había pasado por Tacumbú, fue esposado y volvió a prisión. En 2023 resultó baleado en Bañado Tacumbú, mientras se recordaban sus procesos por tenencia de armas de uso privativo. Terminó sobreseído. Y en 2020 ya había estado en la crónica de espectáculos por una denuncia de violencia intrafamiliar.
Pero lo que lo distingue no son solo las causas judiciales, sino su vestimenta. Trajes con rosas fucsias, mascarillas a juego, estampados de leopardo de pies a cabeza. Aunque en la defensa de Nal optó por sobriedad, su figura pública ya quedó marcada por el animal print.
Aquí aparece lo cómico: mientras otros abogados buscan credibilidad en la seriedad del traje gris, Domínguez convierte cada entrada a tribunales en pasarela. Sus atuendos son un alegato paralelo: ferocidad fingida, irreverencia calculada, autoparodia descarada. No litiga, performa. No argumenta, desfila.
En un Senado convertido en espectáculo, el Leopardo parece haber encontrado su hábitat natural. Si logra devolverle la banca a Yamy Nal, será contra toda lógica jurídica. Pero quizá ese sea el secreto: en la jungla política, el show siempre manda más que el código.



