Según las proyecciones difundidas por el Banco Central del Paraguay, la economía paraguaya crecería 6% este año y 4,2% en 2026. Juan José Galeano, ministro asesor de Economía de la Presidencia de la República, destacó que estos números consolidan un ciclo de dinamismo poco común en nuestra historia reciente.
Con esas tasas, Paraguay encadenaría cuatro años consecutivos con una expansión superior al 4%, algo inédito en el período democrático. No se trata solo de “crecer más”, sino de sostener el crecimiento con estabilidad macroeconómica y previsibilidad para familias, empresas e inversores.

Además, para 2026 el país volvería a ubicarse entre los de mayor crecimiento de la región con 4,2%, por encima del promedio regional estimado en 2,2% y por encima de economías relevantes del entorno. La propia desagregación sectorial sugiere una expansión impulsada por varios motores, con un desempeño del PIB que se mantiene fuerte incluso al mirar el componente sin agricultura ni binacionales.
El desafío, ahora, es convertir este impulso en mejoras visibles y sostenidas en empleo, ingresos, productividad y servicios públicos, cuidando el rumbo fiscal y profundizando la agenda de inversión. Crecer es importante, pero lo verdaderamente estratégico es que el crecimiento se transforme en oportunidades concretas para más paraguayos.



