El senador Basilio Núñez sostuvo que su proyecto para reglamentar la senaduría vitalicia busca evitar que decisiones administrativas vuelvan a impedir el juramento de legisladores electos y proclamados, afirmando que tanto la Corte Suprema como el TSJE ya fijaron postura sobre la habilitación de expresidentes para candidatarse a cargos parlamentarios.
El senador Basilio “Bachi” Núñez defendió el proyecto de ley que reglamenta la senaduría vitalicia para expresidentes y aseguró que la propuesta responde a la necesidad de evitar nuevos conflictos como los ocurridos en el periodo anterior, cuando —según señaló— una resolución administrativa impidió el juramento de senadores electos y proclamados.
En una entrevista con radio Ñandutí, Núñez argumentó que la Corte Suprema de Justicia ya se pronunció en fallos anteriores sobre la habilitación de expresidentes para candidatarse al Congreso, indicando que las inhabilidades deben estar expresamente previstas en la Constitución. “La Corte se pronunció y el TSJE los habilitó. Entonces, ¿quiénes somos nosotros para impedir el juramento o la asunción al cargo de un senador o diputado?”, cuestionó.
Señaló que en experiencias previas dos candidatos fueron electos y proclamados, pero no pudieron jurar, lo que calificó como “un grave atentado a la democracia”. En ese sentido, afirmó que el objetivo del proyecto es evitar que mayorías coyunturales o decisiones administrativas vuelvan a bloquear el acceso al cargo de personas que hayan superado todas las instancias constitucionales y electorales.
Consultado sobre los cuestionamientos a la constitucionalidad de la reglamentación, Núñez respondió que el artículo 189 establece de manera imperativa que los expresidentes “serán senadores vitalicios”, y que el rol del Congreso es ordenar el mecanismo de aplicación. Recordó además que el propio constituyente concibió la figura como un reconocimiento honorífico y no como una sanción política.
El senador también mencionó que el proyecto incorpora limitaciones para evitar conflictos en la línea de sucesión, como la exclusión de los senadores vitalicios de la mesa directiva de la Cámara. “Lo que hacemos es reglamentar para que no existan interpretaciones antojadizas”, dijo.
Finalmente, aclaró que la iniciativa no responde a urgencias particulares y que su tratamiento podrá darse en receso o durante el periodo legislativo de 2026. “Esto no es una ley a medida; busca evitar que vuelva a burlarse la voluntad popular”, aseguró.



