La senadora Celeste Amarilla reiteró en el Senado sus cuestionamientos a la formación docente. “Yo no tengo nada en contra de la docencia en general, pero hay que reconocer que así como hay una bajísima calidad parlamentaria, hay también maestros de muy baja calidad”, afirmó.
Durante su intervención en la Cámara de Senadores, en el análisis de la situación de la Caja Fiscal, la senadora Celeste Amarilla volvió a expresar duras críticas tanto al sistema educativo como al propio Parlamento, aunque aclaró que sus afirmaciones no alcanzan a la totalidad de los sectores involucrados. “Yo no tengo nada en contra de la docencia en general, pero hay que reconocer que así como hay una bajísima calidad parlamentaria, hay también maestros de muy baja calidad”, afirmó.
En ese contexto, la legisladora sostuvo que el deterioro institucional también se refleja en el Congreso y apuntó directamente a la capacidad de sus integrantes. “El Parlamento va empeorando, va empeorando. Acá, si hay cinco que saben leer y escribir, es mucho”, expresó, para luego remarcar que sus dichos no constituyen una generalización. “Yo no generalizo, digo muchos. Que no se ponga el sayo cualquiera”, señaló.
Amarilla indicó además que el debate sobre la Caja Fiscal no puede quedar condicionado por las reacciones a sus declaraciones y subrayó que se trata de una discusión de fondo que debe ser abordada. En ese sentido, relativizó la magnitud del grupo directamente afectado por la crisis previsional, al mencionar que se trataría de entre 150.000 y 200.000 personas, frente a alrededor de cinco millones de paraguayos que no se encuentran en esa situación y que, según afirmó, sostienen indirectamente el sistema.
La senadora también puso en discusión el concepto de derechos adquiridos, al sostener que deben ser revisados cuando su origen es ilegítimo. Señaló que existen beneficios que se obtuvieron mediante negociaciones con distintos gobiernos y cuestionó hasta dónde el Estado debe seguir convalidándolos. Como ejemplo, mencionó la apropiación de tierras durante la dictadura de Alfredo Stroessner y planteó que el paso del tiempo no puede legitimar situaciones nacidas del despojo.
En relación con el rol del Estado, Amarilla reclamó un sinceramiento de los números de la Caja Fiscal y pidió diferenciar el déficit de los aportes estatales. Indicó que se habló de un desembolso cercano a los 33 millones de dólares mensuales y solicitó precisar qué porcentaje representa ese monto. “Si eso es el 7, el 10 o el 14 por ciento, que se considere aporte. Pero si es el 20, habrá algo que recuperar”, sostuvo.
Finalmente, cuestionó los rescates realizados a la Caja Parlamentaria y afirmó que esos recursos deben ser devueltos, al tiempo de señalar que el Estado también debe reintegrar los fondos utilizados de la Caja para otros fines. Según expresó, solo después de un sinceramiento total de responsabilidades y cifras se podrá avanzar con autoridad moral en una reforma del sistema previsional.



