El evento organizado por itti junto a Singularity University convocó el 28 de abril a expertos internacionales que analizaron el impacto de las tecnologías exponenciales en los modelos de negocio, la energía y el factor humano. La jornada dejó una conclusión central: adaptarse al cambio ya no es una opción, sino una condición de supervivencia para las organizaciones.
Paraguay fue sede el pasado 28 de abril de FutureX 2026, el encuentro de innovación y tecnología exponencial organizado por la empresa paraguaya itti en conjunto con Singularity University. El evento reunió a destacados especialistas globales que abordaron las transformaciones que la inteligencia artificial y otras tecnologías disruptivas están generando en las organizaciones, los mercados y la sociedad.

La apertura estuvo a cargo de César Astigarraga, presidente de itti, quien estableció el eje central de la jornada: la IA y la innovación tecnológica no son apenas una evolución incremental, sino una transformación estructural de los modelos de negocio que impacta en la eficiencia operativa, la experiencia del cliente y la toma de decisiones. Astigarraga subrayó la necesidad de que las empresas adopten una postura proactiva frente a la disrupción digital, incorporando la inteligencia artificial como un habilitador del crecimiento sostenible.
La primera ponencia corrió por cuenta de Amanda Manna, vicepresidenta de Empresas en Singularity University y ex directora de Lowe’s Innovation Labs, quien presentó «Marcos exponenciales, el código de la nueva realidad». Su mensaje fue contundente: el éxito en el nuevo entorno no depende de dominar una tecnología específica, sino de desarrollar la capacidad de adaptarse. «El cambio se acelera y nuestra mayor lucha humana es adaptarnos, debemos volvernos exponenciales», afirmó.
Sobre esa misma línea, el neurocientífico socio-cognitivo Misha Byrne explicó por qué el cerebro humano tiende a resistir la incertidumbre, asociándola con una amenaza física. Su enfoque, orientado a «hackear» la respuesta neuronal para transformar la parálisis en productividad, fue uno de los momentos más destacados de la jornada. «Hoy las personas ya no resisten al cambio, están empezando a adaptarse y utilizar las nuevas tecnologías; cuanto más radical es el cambio, más importante es descubrir lo que verdaderamente no cambia», señaló Byrne.
La dimensión geopolítica de la tecnología también tuvo su espacio. Rolando Zubirán, especialista en geotecnología y soberanía digital, introdujo el concepto de Geotecnología para describir un mundo donde los semiconductores y la autosuficiencia energética condicionan las alianzas internacionales y reconfiguran la diplomacia entre potencias como Estados Unidos y China. «Vivimos en un entorno donde la tecnología, especialmente la IA, está transformando industrias, democratizando el acceso y cambiando la forma en que interactuamos y tomamos decisiones empresariales», expresó. Zubirán cerró su intervención con un interrogante estratégico para la región: qué modelo tecnológico adoptar y cómo países como Paraguay pueden capitalizar las oportunidades que surgen de estas tensiones globales.

Por la tarde, Rob Nail, fundador asociado y ex CEO de Singularity University durante más de ocho años, desafió la idea de que la innovación es terreno exclusivo de las startups. Nail defendió el concepto de intraemprendimiento como clave para que las grandes corporaciones se reinventen desde adentro. «Debemos cuidar a los intraemprendedores porque son nuestro puente; gracias a ellos vamos a liderar con audacia. Poner a las personas en el centro para que puedan tomar riesgos, obtener evidencias, creer en la visión y aprender rápido es lo que va a definir el futuro», puntualizó.
La transición energética también ocupó un lugar en la agenda. Ignacio Juárez, reconocido por el MIT como innovador menor de 35 años, planteó que el verdadero desafío ya no es generar energía limpia, sino distribuirla eficientemente. «En la transición energética, la energía más económica es la que gana; el principal desafío ya no es solo generarla, sino llevarla a donde se consume», afirmó.
El cierre de la jornada estuvo a cargo de la Dra. Vivienne Ming, neurocientífica teórica y emprendedora serial, quien ofreció una perspectiva provocadora sobre el rol humano en la era de la IA. Para Ming, la clave no está en competir con las máquinas sino en utilizarlas con criterio para amplificar la creatividad y la profundidad humana. «La IA no nos hace mejores por arte de magia; usarla sin criterio nos hace torpes; depende de nosotros exigirle exactamente lo que necesitamos para que se convierta en un motor de crecimiento», concluyó. El evento cerró con una mesa de conclusiones conducida por Manna y Byrne, que trazó una hoja de ruta para la inmersión tecnológica de las organizaciones participantes.



