Durante la verificación de los trabajos de maquinización del brazo Aña Cuá, el presidente de la República expresó su deseo de que el vicepresidente sea su sucesor en el cargo, para asegurar la continuidad de un proyecto que se completará prácticamente después de su gestión. El mandatario descartó además cualquier debate sobre la privatización de la ANDE y de las entidades binacionales durante su administración.
La visita a las obras de Aña Cuá dejó mucho más que datos de avance físico. El presidente Santiago Peña aprovechó el escenario del proyecto energético de Yacyretá para lanzar una señal política de peso: su deseo de que el vicepresidente Pedro Alliana sea el próximo presidente de la República.
El razonamiento del mandatario partió del propio cronograma de la obra. Las tres turbinas del brazo Aña Cuá comenzarán a operar entre 2028 y fines de 2029, es decir, prácticamente después de agosto de 2028, cuando concluye su mandato.
Ante ese horizonte, Peña expresó su expectativa de que el proyecto reciba continuidad una vez finalizada su gestión, y fue explícito: quiere que sea Alliana —presente en la recorrida— quien asegure el seguimiento de la iniciativa desde la Presidencia.
El guiño al vicepresidente constituye una de las definiciones más directas del jefe de Estado sobre el tablero sucesorio colorado, cuando las especulaciones sobre las candidaturas para 2028 comienzan a instalarse en la agenda partidaria.
En el plano energético, Peña también fijó una posición categórica: durante su administración no se pondrá en discusión la privatización de la ANDE ni de las entidades binacionales. El tema, aseguró, ni siquiera entrará en debate mientras dure su gestión, despejando cualquier especulación sobre el destino de los activos eléctricos del Estado.
El mandatario cerró con una reivindicación partidaria en clave histórica: remarcó el aporte del Partido Colorado en materia energética, al señalar que las represas con las que cuenta el país fueron construidas durante gobiernos de esa agrupación, “aunque a muchos les moleste”.
Las declaraciones se dieron en el marco de la jornada de verificación de la maquinización del brazo Aña Cuá, la obra de USD 450 millones que sumará 270 MW a la capacidad de generación de Yacyretá y que registra un avance general del 76%.



