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jueves, octubre 1, 2026

Mansilla y la quimera del oro maracayuense

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Paranaländer comprende la quimera del oro del escritor Mansilla con un folleto del año 1877, donde consta toda la magnitud de la empresa en sus mínimos y chaplinescos detalles.

EMPRESA MINERALES, CRISTALES Y. PIEDRAS PRECIOSAS EN LAS SERRANIAS DE AMAMBAY Y MARACAYU, CONCESION DEL GOBIERNO DEL PARAGUAY Á FAVOR DE LOS SEÑORES Don MAURICIO MAYER Y Don LUCIO V. MANSILLA. BUENOS AIRES IMPRENTA Y LITOGRAFIA DEL «COURRIER DE LA PLATA» 202, Calle San Martin, 202, 1877

 

En mi columna “Los tembecuás de Mansilla” cometí un error por precipitado, suponiendo que el escritor vino al Paraguay después de la Guerra Guasu para buscar oro o plata yvyguy en alguna tierra que había recibido como veterano de guerra. Todo se aclara con el folleto impreso en 1877 que encontré en la biblioteca de Berlín. Aquí les dejo el enlace para consultarlo:

 

https://archive.org/details/maracayu-1877-mansilla

 

Hoy se sabe que hay uranio en Caazapá y oro en Guairá, un poco más al sur de lo que suponían Mansilla y su socio Mayer. Hace poco pasé por Buenos Aires, locus letrado si los hay, donde las ofertas a talleres son infinitas y rocambolescas debido a tal profusión. Vi uno titulado “El peronismo nunca persiguió Borges”, otro rezaba “El colonialismo de Duchamp en la Bayres de principios de siglo XX”. Por supuesto, sobre el militar y escritor de culto Mansilla menudeaban todo tipo de talleres. Aunque reconozco no haber vislumbrado ninguno sobre la fiebre del oro que lo agitó a finales del siglo XIX. A continuación gloso algunas páginas de este dorado folleto.

 

El plazo solicitado para la prospección era de un cuarto de siglo, 25 años, y 7 para el monopolio minero:

 

“Art. 22—Esta concesión durará por el término de 25 años, debiendo entregar los concesionarios en esta ciudad en arcas fiscales, un 5 %/, del producto bruto de los minerales, cristales y piedras preciosas que elaborasen.

 

Art. 32 — Queda exenta la empresa de todo derecho fiscal por el espacio de 25 años; considerándose el 5%, de que habla el artículo anterior, como único derecho del fisco, exceptuando los derechos aduaneros de importación.

 

Art. 9% — Queda fijado el plazo de siete años, á contar de la promulgación de esta ley, para que sean los únicos que tengan derecho á explorar las Cordilleras de Maracayú y Amambay, con objeto de buscar minas”.

 

Entran en escena los moradores consuetudinarios del Amambay y Maracayú, los Guayaquí y Cainguá:

 

“Jamás han sido frecuentados estos sitios habitados por indios mansos. Tienen miedo del caballo y son entendidos en trabajos de agricultura, á la vez que morales en sus costumbres. Las mujeres cubren su desnudez con recato. Los empresarios se proponen y esperan utilizar los brazos de estos indios, — que pertenecen á aquellas comunidades jesuíticas que se sublevaron, jurando nunca jamás volver á asociarse con los cristianos. Dichos indios pertenecen á las tribus Guayaquí y Cainguá. Estos últimos llevan el labio inferior taladrado.

Los puntos así visitados, por acaso, quedan comprendidos en las serranías de Maracayú y Amambay y adyacencias, entre los 220 10” y 24 14” de latitud, y 57 488

de longitud; y es una extensión de noventa leguas geográficas, cuyas condiciones indican la existencia de metales preciosos.

 

Uno de los empresarios se hallaba en absoluta imposibilidad de tomar á su cargo tal obra. El otro, el Sr. Mayer, la echó sin vacilar sobre sus hombros”.

 

Con respecto a su asesor topográfico, el austro-húngaro Francisco Wisner, olvida mencionar, cazurro, que fue miembro del ejército paraguayo del Mariscal como asesor técnico. En 1854 se casa con la paraguaya María Lorenza Elida Lugo, con la que tuvo 4 hijos. En noviembre de 1864 inició la Guerra de la Triple Alianza, donde ayudó y aportó sus conocimientos de ingeniería militar en varias batallas importantes, como en la batalla de Riachuelo, la mayor batalla naval de la historia de Sudamérica y en la Batalla de Curupayty, la mayor victoria del ejército paraguayo en la Guerra, por lo que fue ascendido al rango de coronel. Durante la guerra ocupó el cargo de Jefe de Ingenieros al Servicio de Paraguay, de hecho, se le atribuye a Wisner junto con los coroneles Jorge Thompson y Luis Myzkowzky el diseño y confección de las defensas de las trincheras de Curupayty, que luego fueron modificadas y mejoradas por el general José Eduvigis Diaz:

“El hombre idóneo para asistir al jefe de la expedición con su ciencia y experiencia, estaba hallado como no quedaba que desear en el Coronel de ingenieros D. Francisco Wisner de Morgenstern (1804-1878), y hasta la casualidad concurrió á favorecer el proyecto. Autor de la última carta topográfica del Paraguay, premiada en la Exposición de Viena; ex-oficial superior de Ingenieros del ejército austriaco, y antiguo minero en Jos montes Urales y en el Brasil”.

Y la expedición al final tomó rumbo a Maracayú…sin Mansilla:

“En el primer caso, la República del Paraguay, cuya angustiosa situación es tan conocida como las horribles desgracias que la han producido, se encuentra con un elemento de riqueza inesperado, eficaz, y, sobre todo, de prontos resultados. Si desperdiciase esta Ocasión, nadie sabe cuánto tiempo transcurriría antes que se le presentase otra para explorar esos lugares, y saber si la república contiene ó no esas riquezas. Y, por fin, podría suceder que tal examen no se hiciera, sino Costeándola la república misma.

Presentada la solicitud al Gobierno, y sin esperar la resolución, la expedición se puso en marcha. Estaba así compuesta: de Jefe de ella…El Sr. D. Mauricio MAYER. Ingeniero Y geólogo…. Cnel. D.F. WISNER DE MORGENSTERN. Viagero acompañante y consejero El Sr. D. FEDERICO DE SCHERFF. Naturalista Luxemburgués. Dos hijos del Coronel Wisner. Diez personas más, entre ellas un mayordomo de peones; toda gente escogida por su vigor físico y sus buenas costumbres.

En tres carretas, con treinta bueyes de dotación, iban tiendas de campaña, armas, instrumentos, herramientas, víveres secos para cuatro meses, etc., etc.  Además, se llevaron treinta caballos, y veinte reses vacunas para el consumo”.

 

El propio presidente paraguayo Gill bendecía la solicitud aurífera de Mansilla:

“Mensaje del Presidente del Paraguay

Presidencia de la República del Paraguay.

Asunción, Diciembre 13 de 1876.

Al Congreso Legislativo de la Nación.

El P. E tiene el honor de someter al estudio y consideración del H. Congreso la adjunta solicitud de D. Mauricio Mayer por sí y en representación de D. Lucio V. Mansilla, á fin de que si la halláis digna é importante, como él la estima os sirváis prestarle vuestra preferente atención. |

El P. E. en el vehemente deseo de llamar los capitales precisamente hacia el interior inculto del país que encierra tal vez importantes fuentes de riqueza, considera el pensamiento que envuelve la presente solicitud digna i de una benevolente acogida por parte de la Representación Nacional, y en este concepto se permite recomendarla muy especialmente.

Salud.

Firmado: JUAN B, GILL.

José URDAPILLETA”.

 

Finalmente, el senado dio el beneplácito no sin antes el puntilloso senador Saguier haber pedido sustituir el aventuresco verbo “descubrir” por el más industrioso de “elaborar”:

“En la discusión particular se aprobó el artículo 1% y llegando al 2%, el senador Saguier propuso cambiar la última palabra de este artículo que decía «descubrieren» á «elaboraren», lo que fué aprobado por la Cámara.”

 

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