Paranaländer recurre a la mirada satírica y ácida de Guarani (1928-1930) para penetrar los velos de santidad que envuelven la imagen de Eligio Ayala y que nos suelen dejar paralizados a la hora de juzgar su posición en la historia paraguaya.
Eligio Ayala (1879-1930) murió siendo ministro de Hacienda de Josepé (aunque había dejado de ser liberal en septiembre de 1929), el 24 de octubre de 1930. Como su vida y su muerte, en truculentas circunstancias, han creado un aura a la vez santa y ambigua sobre su estatura política dentro del panteón patrio, hemos buscado un testimonio contemporáneo de sus últimos años y, para el efecto, decidimos recurrir al semanario Guaraní (1928-1930). Nuestra fuente a este semanario-diario es «Juan Ignacio Sorazábal (Chuchín)…su vida y su obra», 2004, editada por la Fundación Joel Filártiga h, que basa su material en el rastreo en periódicos, revistas, libros y folletos a cargo de los hermanos Ángel y Javier Mendiguren Sorazábal, además del archivo personal de ambos parientes del artista. Al final hago un breve excurso sobre la teoría -conspirativa- elaborada por Epifanio Méndez, de la verdadera causa que llevó a la muerte del ex presidente del Paraguay.
Son 49 viñetas de Guaraní sobre Eligio, la mayoría son títulos que tomo al pie de la letra
- Ceder en el argumento. Eligio pesca y Cardus hundido en el agua le grita: «si me salvas te perdono la vida». Oh, viñeta conspiranoica hoy.
- Conducción de la barca. El piloto Eligio conduce la barca del Estado (pero al mismo tiempo puede leerse como la de Caronte), si el velamen Pueblo aguanta y no se rompe, a buen puerto.
- Carnaval. Eligio decide enmascararse y divertirse de lo lindo, abrumado por su investidura.
- Eligio como la baraja Rey de Oro. Decisiva figura del truco nacional, pero no tiene pasta para As de Espada.
- Las ‘inquietudes nacionales’ de su excelencia. Eligio se siente, por «la chispa robada”, hermano espiritual de Barrios (Francisco, poeta hermano de Mangoré) y decide pasar a la posteridad desde ‘Mundo paraguayo’. Alusión probable de querer dejar alguna obra perdurable antes de que concluya su presidencia, tal como el hermano de Mangoré se lo robaría al hermano genial.
- El último mensaje de Eligio. «La balanza económica goza del más perfecto equilibrio, lo único que le falta es aceite».
- Y va de interpelaciones. Eligio decide, que, si son interpelados sus ministros, no abrir la boca y no hacer nada.
- Los fríos no previstos en el almanaque. Eligio es plantado por sus amigos excusando haberse enfriados.
- Ofrenda cordial. Eligio atrasa oficialmente la hora para que su presidencia demore en acabar.
- El traspaso de parte de parte. Eligio apostrofa a Josepé sobre su proficua labor de gobierno durante 4 años.
- Nueva Antología (Corregida y aumentada) II Tomo. Campo Amor. Eligio se plaguea de estar mal, aunque se consuela de que nunca podrá estar peor.
- Eligio al ver la veleidosidad de su amada (la presidencia): «cuando más la amo, me empieza a ser infiel».
- Macana. Nunca se ha vivido mejor que ahora. Eligio ceba mate a los correlís hovy, trepados y al abrigo del árbol del presupuesto.
- La semana al día. Eligio debe abrazar a Marcelo Alvear en un simulacro de confraternidad.
- Cómo sería la vida de Don Eligio si anduviera por las calles como cualquier hijo de vecino.
- Drama de Navidad en 6 cuadros. Juan Pueblo recurre al PE por padecer hambre y Eligio le dice que el pan es artículo de lujo y le da galleta.
- Concurso de tango. Eligio con bandoneón ante el arribo del poeta Villaespesa decide homenajearle.
- El vice Burgos se queja al presidente Eligio por no enfermarse ni ausentarse.
- Historieta langosticida. Eligio ante la invasión de langostas cavila mientras Juan Pueblo a garrotazos arremete con ella y la colectividad acridia da su gratitud a su aliado el PE.
- ¿Qué opina usted de la actual situación? Eligio cree que es inmejorable. Yo nunca he pasado mejor que ahora.
- Presidente le dice al ministro Eligio que la designación a la silla del ministerio de guerra es fácil, lo difícil es sostenerse en ella.
- Juan Pueblo visita al PE y Eligio le responde que siga esperando sentado porque no ha podido pensar en obras públicas ni privadas embarcado preocupadísimo en solucionar crucigramas.
- Figuras para pesebre. Eligio es el divino Jesús juguete de manos abiertas (alusión irónica a su célebre carácter anal).
- La semana al día. Eligio pide al PE que concurra a Caacupé en busca de que la Virgen le insufle el poder que no tiene a cambio de ofrendas. Suspende en otro dibujo la peregrinación por insolvencia ministerial.
- La apertura de las cámaras (díptico). Eligio dice muchas cosas bellas, color rosa, color esperanza, fucsia y que esperaba de los padres de la patria mucha laboriosidad.
- Carnaval político. Eligio instituye premio a la mejor máscara suelta.
- ¿Qué opina usted del momento político? Eligio ve un presente halagüeño y un futuro cruel, pues ya nadie se acordará de él ni de su automóvil calaverón al tornarse un peatón vulgar.
- Notas rurales. Eligio es recibido por José Peligro (con la estaca bono del fusil) y Rodolfo G. (con la estaca impuestos) en el trance de sostener el árbol del presupuesto con una tercera estaca.
- Farmacopea nacional. Eligio es un frasco etiquetado de insecticida. «Veneno corrosivo especial para extirpar ratas de la administración pública».
- La semana al día. Eligio junto a Aponte y Benítez ante el imponente cuerpo de hombre tumbado con cinturón que reza presupuesto y las barbas, becas.
- Avisos económicos. Eligio sentado leyendo «Manual del perfecto soltero».
- Concurso femenino. Eligio vestido de yiyi y un abanico que reza ‘te amo’ disputando el concurso de Reina de la Laguna.
- La despedida de Momo. Eligio y Josepé disfrazados en carnaval.
- La pena capital. Fusilan a 1929 Eligio rodilla derecha a tierra, Justo Pastor, mientras Josepé espera medianoche con el teléfono en el oído.
- Los huelguistas del régimen. Aponte, Benítez, Riart y Burgos marchan con una pancarta que muestra a Eligio en efigie y que reza ‘¡abajo la burguesía!’.
- La fiesta patronal. Trepado al yvyrasy’i, Eligio, estribando en la cara del Gral. Escobar, tantea por agarrar el poder supremo.
- La ‘ejecución’ de la sonata de Lenin. José P., Justo Pastor y Rodolfo tocan para que Eligio logre el perfecto equilibro de las finanzas colgado de los faldones del frac de Tío Sam.
- La vuelta del hijo pródigo. Eligio le entrega su empréstito al PE.
- Vacaciones. Casal Ribeiro y Eligio en casó mbyky son los únicos de vacaciones entre sus compañeros del poder.
- El maestro Eligio dirige con la batuta a Prieto y Belisario en una danza de libélulas cuando el público en realidad pide la revista universitaria La Reforma.
- Refranes o lo que sean. Eligio es en boca cerrada mosca no entra. Y al que nace barrigón (el presupuesto) es al ñudo que lo fajen.
- Eligio proyecta y las cámaras lo desdeñan, declarándose la primera víctima del estado de sitio y exiliado a las islas margaritas de la indiferencia.
- Artículo 23. De las acciones privadas del hombre. Garcete le lustra el zapato a Eligio, Da Rosa le peina, Rodolfo le cepilla el saco, mientras Justo Pastor sostiene la jofaina.
- Nadie es profeta en su tierra. Eligio cabestrea a la vaka pirú del presupuesto.
- Eligio tañe el violín desafinado siguiendo la batuta del Gral. Escobar.
- Exámenes de fin de curso. Profesor a Eligio: ¿qué diferencia hay entre un banco de plaza y el banco de un hogar?
- Un acorde disonante. Eligio serrucha un silla o banco del hogar.
- El día de los Reyes. Eligio decreta colocar los zapatos en espera de los reyes magos y se echa a dormir esperando que los suyos sean visitados.
- Eligio llora ante el cadáver del Año Viejo a sus pies.
- La última cena. Eligio es Cristo en el centro de la mesa. Belisario (derecho) y Bordenave (izquierdo) a sus extremos, Rodolfo (derecho) y Da Rosa (izquierdo) a sus flancos.
Excurso asesinato de Eligio. En las páginas 143 a 146, en la sección titulada La bola de cristal del neocolonialismo del libro I. Marxismo teórico y utópico II. Estructura del neocolonialismo en el Paraguay (Ediciones Desterrado Yo’á, 1983), Epifanio Méndez teoriza su conjetura conspiracionista de la muerte de Eligio Ayala. El hilo de donde desenredar este ovillo hirsuto lo conforman las últimas palabras de Eligio a su médico personal, el Dr. Masi: «Me recibieron a balazos». Además, según el político colorado discípulo de Víctor Morínigo y de Guillermo Enciso, no se ahorró esfuerzo por suprimir la dependencia monetaria de nuestro país del patrón peso argentino, para lo cual ideó una LEY sobre la materia y proyectó la creación del Banco Central que, a causa de su prematura muerte, las dejó a medio hacer».



