Tras el cruce con un estudiante, el senador Silvio “Beto” Ovelar mantuvo un tono abierto al diálogo, invitó a la juventud a involucrarse en política y defendió el debate libre propio de la democracia, a diferencia de los regímenes totalitarios. Admitió errores, afirmó que nunca robó al Estado y reiteró: “El día que me apunten un solo hecho de corrupción, me voy a mi casa”.
En el conversatorio universitario, Ovelar no eludió la crítica por nepotismo y asumió responsabilidad política. Recordó que su hijo —designado en un cargo público— “fue el primero en renunciar”. “Los políticos somos falibles; cometemos errores. No me escondo: doy la cara en todo el país”, dijo.
El legislador puso el acento en la participación juvenil: “Impugnar la política sin involucrarse no cambia nada. Los invito a competir, a debatir con respeto. Esa es la esencia de la democracia”.
También contrastó con los sistemas autoritarios: “En Paraguay se puede interpelar a un senador en una universidad. Ese diálogo es impensable en regímenes totalitarios. Cuidemos esa libertad”.
Sobre su conducta, fue categórico: “Nunca robé al Estado. El día que me señalen un solo hecho de corrupción, dejo el cargo y me voy a mi casa”.



